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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Cacerolas, piquetes y medios: Versión 3.0

El porqué del reclamo

Vemos hace un tiempo ya, como el reclamo social se ha ampliado a sectores que pocas veces habían levantado la voz para manifestarse en las calles. Y no son los sectores que estan en peores condiciones económicas ni marginados de la socidad, sino que los que reclaman son los sectores medios y medios altos. Obviamente se sabe que cualquier habitante de nuestro territorio argentino tiene dercho a expresarse y movilizarse para defender sus derechos, como lo indica la Constitución Argentina (artículo 14 bis), pero vemos como el eje de la protesta se va corriendo hacia lugares epidérmicos y vacíos de contenido (compra y venta de dólares, dictadura K, planes sociales para mantener “vagos”, etc.), o profundos y reales, pero de compleja resolución en la práctica (Inseguridad, Corrupción, Inflación, etc.).
A su vez con estos reclamos (de los que profundizaremos más adelante) se va bastardeando la problemática real de todo proceso histórico no sólo por su vacuidad en la protesta, sino por una suerte de reclamo vectorial que se lanza pero sin propuestas, sin intenciones de cambio o solución, sin la búsqueda de voceros o líderes; sino con enojo, bronca y ferocidad. Con protestas en formato de cacerolazos multitudinarios -en todas las ciudades del país-, que aparecen y se desvanecen según la intención y la cantidad de tiempo que los medios dominantes hagan permanecerlos en el aire, y reproduciendo -manifestantes y comunicadores a la par- undiscurso directamente ligado a los voceros y dueños de losgrupos mediáticos; el piquete y el cacerolazo estan más ligados a la lucha entre el Oficialismo y algunos conglomerados económicos que perdieron poder, que entre los ciudadanos y éste gobierno. Sino preguntensé porqué no se corta una calle o se sale a cacerolear por otras causas mucho más profundas: los niños que mueren en nuestro país por causas totalmente evitables, o que el 25% de los habitantes de éste suelo esten por debajo de la línea de la pobreza, o por la falta de empleo en blanco y el gran número de empleo en negro, o por los aumentos reiterados en los productos de primera necesidad que las empresas proveedoras y los supermercados no dejan de remarcar generando una inflación que crece desmesuradamente. ¿Porqué? ¿Cuál es el rol de los ciudadanos, de los sindicatos, de las empresas, de los medios de comunicación, de las fuerzas de seguridad, de los partidos políticos y del Estado?

Orígenes del piquete y el cacerolazo

Toda manifestación pública y potente de la sociedad, cuando ocurre por primera vez, marca precedentes y deja cicatrices que tardan en cerrar. Pero también rompe paradigmas, mueve la estantería de ciertos sectores y molesta a otros tantos. Asi ocurrió con los primeros cortes de ruta o “piquetes” en el interior de nuestra Argentina, cuando promediaba la decada menemista de los noventa. Hubo represión, pero también existieron críticas de muchos sectores ( mediaticos, de poder financiero, político y de opinión pública).
El “Perro” Santillán era uno de los voceros y lideres de aquella manifestación última, de gente que realmente no tenía con qué alimentar y sustentar a su familia, en medio de un vaciamiento de las empresas de servicio nacionales y el cierre masivo de fábricas e industrias, a raíz de políticas de convertibilidad propuestas por Domingo Cavallo, ministro de economía de Carlos Menem entre 1991 y 1996. El piquete era la desesperación encarnada en esas personas que salían a cortar una ruta, para que alguien repare en ellos y en su reclamo. No estaban organizados en sindicatos, no eran cortes de ruta programados con un fin político, y tampoco existian las redes sociales como hoy las conocemos. Eran desocupados que ya no sabían que hacer, pero no querían ver morir a sus hijos de hambre en sus brazos.
A principios de la décadasiguiente, nuevamente impulsado por Cavallo, pero en épocas de la Alianza de Fernando De la Rua -y para salvaguardar a la banca privada-, el corralito financiero hizo que, mediante el "cacerolazo", la clase media se plegara a las manifestaciones y reclamos por trabajo – y por hambre también- de las clases populares y sindicales. “Piquete y Cacerola, la lucha es una sola” era el caballito de batalla de aquel diciembre del 2001, en medio de la crisis política, financiera y social que dejó como saldo: 39 muertos en manos de fuerzas policiales y de seguridad (entre ellos 9 menores), y a muchos ciudadanos sin sus ahorros.
Antes y despues de ése quiebre histórico en pleno cambio de milenio, a la opiniónpública (con los medios comunicacionales como motor constante) le molestaba el reclamo y el corte de calle. El anuncio del estado de sitio propuesto por el expresidente Fernando De la Rua, mas la confiscación de depósitos y ahorros por parte de Domingo Cavallo, generaron la chispa que detonó la salida de la gente a las calles. Este derrumbe se sumaba a un país destruído industrial y laboralmente por políticas económicas neoliberales, y por supuesto transmitido en cadena nacional por los medios masivos de comunicación. El Riesgo País parecía ser el termómetro imprescindible y fundamental de la situación de nuestro país para el resto del mundo financiero y tambien para los grupos multimediáticos/periodísticos de Argentina. Los periodistas hablaban todo el día y todos los días de esa medición (importante tal vez para el FMI, pero no para un desocupado o un trabajador argentino sumido en ése contexto histórico).

La vuelta del peronismo al poder

Luego del paso de 5 presidentes en una semana,la estabilidad pareció volver en 2002, con Duhalde como presidente provisiorio, hasta la muerte de Kosteki y Santillán (otra manifestación popular que fue reprimida y dejo otros 2 muertos). Esto llevó a nuevas elecciones de 2003, en las cuales el expresidente Menem volvió a triunfar con poco mas del 20%. Unos días después se bajo de la segunda vuelta, dejando como próximo presidente al segundo de los comisios: el desconicido Néstor Kirchner. En esto casi 10 años de gobierno Kirchnerista (2003-2007 Néstor, 2007-2001 Cristina primer mandato, y surcando desde 2011 hasta 2015 la reelección) muchas fueron las palabras que comenzaron a escucharse: el Modelo, La Corpo, el Relato, etc.; pero el cambio de paradigma en ciertos aspectos hizo que la sociedad toda se movilice políticamente. Derechos humanos en primera plana, logros en igualdad social con la Asignación Universal por Hijo e inclusión con Leyes de Matrimonio Igualitario, modificación en torno a las comunicaciones con la Ley de Medios, recuperación de fondos de las AFJP, control sobre evasión impositiva a gran escala, y muchas otras más que demuestran un cambio concreto tanto político, económico y social.
El año 2008 trajo los primeros reclamos contra el Kirchnerimo, a meses de haber asumido Cristina Fernández. El sector del Campo se manifestaba en las rutas y en las ciudades en contra de las retenciones impulsadas en la Resolución 125 por el Estado Nacional. Finalmente el voto “No Positivo” de Cobos en el Senado le dobló el brazo al oficialismo Kirchnerista, y también allanó el camino para que en las elecciones de 2009, el propio Nestor Kirchner pierda en la provincia de Buenos Aires frente a un fantasmal y vacío Francisco De Narvaez. Los años que siguieron, con bonanza económica y social, esfumaron las disidencias férreas de una parte de la sociedad contra el oficialismo, y eso hizo que Cristina Fernández de Kirchner lograra la reelección en 2011 con un 54% de los votos. Apenas un año antes (en octubre de 2010, el día del Censo Nacional), fallecía Néstor Kirchner.

Cacerolas 2012

Éste año también sacó a las calles a un sector de la sociedad argentina disconforme con las políticas Kirchneristas y la situación actual de nuestro país. En mayo, junio, julio, septiembre y el último en noviembre (el famoso y motivado 8N) se organizaron desde las redes sociales y distintas agrupaciones y partidos políticos, los cacerolazos que reflejaron un descontento real y fervoroso en ciertos temas de actualidad por parte de la sociedad argentina contra el gobierno oficialista y kirchnerista. Lo interesante es analizar éstas manifestaciones sociales, repasar la queja y ver cómo y qué reclama.
Tanto en Capital Federal, como en las principales ciudades del país, es en donde se escucharon con más fuerza el rechazo a la modificación de la Constitución que permita la re-reelección de Cristina Fernández de Kirchner para el 2015, como así también el reclamo sobre la inseguridad, el llamado cepo al dólar, la corrupción, los datos falsos del Indec, la dictadura K, la cantidad de planes sociales entregados, el aumento del mínimo no imponible y el pago de ganancias por parte de trabajadoers y la falta de libertad de expresión. Pero tampoco faltaron en ninguna de las manifestaciones ciertas pancartas con mensajes extraños y preocupantes, como así tambien hechos de violencia físicos, verbales y simbólicos contras periodistas de distintos medios y ciudadanos ajenos a la protesta; propiciados por los propios manifestantes que reclamaban diálogo y falta de libertades. Parece paradójico, pero éste es uno de los núcleos que puede explicar lo intenso, lo contradictorio y hasta lo hipócrita de ciertos discursos que se expresan en cualquier sociedad.
Esta claro que se puede reclamar contra la corrupción, la inseguridad o la modificación injustificada de la constitución; pero sería concreto el reclamo si desde los manifestantes o los comunicadores afines al reclamo se escucharan opiniones fundadas de cómo realizar las modificaciones, cuándo, de qué manera y quién sería el responsable de esos cambios.

Punto por punto

La corrupción burocrática y política es detestable, porque juega y lastima a nuestros sentimientos ciudadanos, pero también porque siempre esta asociada al beneficio de unos pocos (los mismos políticos, jueces, policias, periodistas/lobbystas, el sector privado, etc.) en desmedro de la gran mayoría de la sociedad. Pero ¿qué grado de corrupción en igual o menor medida existe en cada uno de nosotros mismos?, ¿cuántos ciudadanos pagan coimas, evaden impuestos o directamente roban o estafan en su vida social, en el día a día con otros ciudadanos? ¿No es cotidiano que nos topemos con actos corruptos en todos los ámbitos de nuestra vida? Esta claro que si. Y tambien que aunque este naturalizado, igualmente no es lo correcto. Entonces ¿cómo reclamar algo que uno hace, que deja hacer al resto y deja que le hagan? Tal vez una solución sería crear organismos de control manejados por los propios ciudadanos, con lapsos rotativos -cada cierta cantidad de meses-, que analicen distintos sectores políticos y judiciales (licencias, aumentos de sueldo, declaraciones juradas, aumento del patrimonio, etc.).
La inseguridad es el otro gran tema. Los robos y arrebatos callejeros, como asi tambien a domicilios y/o locales y empresas privadas, sumados al aumento en las últimas décadas de la violencia y número de asesinatos en todo el territorio argentino (sobre todo en las grandes ciudades); han generado que la sociedad se sienta desprotegida e insegura. Aunque ésta inseguridad sea propagada, repetida y magnificada por los medios, está claro que los hechos facticamente existen. No hay duda de ello. Pero no está demás aclarar que la inseguridad es una sensación que siente el ser humano, fomentada por lo que vive, lo que ve, le cuentan, escucha o le informan. Y esta sensación puede mantenerse, crecer o desaparecer. Supongamos que a partir de mañana se diluye la información mediática que presupone inseguridad en la población y la noticia deja de ser los asesinatos o los robos, sino que empiezan a ser los accidentes viales seguidos de muertes, o peor aún, la muerte por desnutrición en los niños. ¿Cuál será la reacción de la población? ¿Cuáles serán sus miedos?
Imaginen la noticia y reflexionemos juntos: los últimos informes de Luchemos por la Vida indican que entre una y dos personas mueren por día en accidentes de tránsito. Otras tantas quedan con parálisis, lesiones graves o leves. De esto no se habla, o se menciona apenas en terribles accidentes en ruta o en los fines de semana largo. Pero las noticias pueden virar y ser mas desesperantes: según UNICEF, 25 niños menores de un año mueren por día en Argentina por causas totalmente evitables (desnutrición, falta de medicamentos y hospitales cercanos); y cerca de 200 niños -entre 8 y 12 años- se prostituyen para poder comer. De esto seguro que no se habla, ni se menciona. ¿Cuál es la función de los medios en la creación de ese imaginario y en la formación de la opinión pública? ¿Cuál sería la solución que imaginan para terminar con los delitos? ¿Cuál es el lugar de las fuerzas de seguridad y cuál el de la Justicia? ¿Y Cuál es el lugar de cada uno de los actores sociales y de los ciudadanos? ¿En donde queda el pensamiento crítico y la autosuficiencia de cada unos de nosotros?
Por otro lado no podemos hablar de falta de libertad de expresión o dictadura en nuestro país. Cualquier persona, agrupación, entidad o empresa periodística puede decir lo que quiere desde hace tiempo. No hay un órgano censor que coarte las libertades individuales o corporativas. No hay ejemplos reales de censura oficial. Es más, desde la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en octubre de 2009 (que tendrá cierta definición cuando concluya el plazo para la adecuación y la desinversión de ciertos grupos, y el AFSCA a cargo de Martín Sabbatella haga cumplir la ley a todos por igual), lo que se busca es la ampliación de las voces, los canales de difusión y las oportunidades de expresión.
La Ley de Medios y el famoso 7D (como fecha tope para el cumplimiento de dicha ley), son un reflejo de cómo desarticular el dominio en pocas manos de la formación de la opinión pública; para barajar y dar de nuevo en materia mediática audiovisual, y que no haya pocos dueños de la palabra informativa, sino que las voces se amplíen y las opiniones generen un abanico real, amplio y profundo.Tal vez haya censura corporativa al interior de los medios de comunicación o autocensura de los propios comunicadores, pero la libertad de expresión se ejerce fuertemente en Argentina, hoy más que nunca. Y se refleja en que los sectores opositores al gobierno son los que tienen más peso mediático, más apoyo multimediático, y congruentemente son los sectores que no estan teniendo los beneficios que siempre tuvieron por parte de los diferentes gobiernos de turno.
En segunda instancia, y en concordancia con la plena libertad de expresión, en nuestro país la democracia esta vigente hace ya casi 30 años: las últimas elecciones presidenciales de 2011 tuvieron un 80% del electorado votando en las urnas, con resultados que mostraron con el 54% del total para Cristina Fernández de Kirchner, presidenta reelecta, y al segundo Hermes Binner con el 16%. Una diferencia del 38% y el voto de la gran mayoría. No hay mucho para discutir. No se puede hablar de dictadura, salvo que no se piense en una dictadura nefasta como la de 1976-1983 que deja más de 8 mil desaparecidos/muertos y una deuda externa exorbitante, pero si se hable de dictadura K cuando algunas politicas o leyes votadas en la Cámara de Diputados y Senadores no convienen a ciertos sectores. Es extraño la utilización de ciertas palabras con mucho valor simbólico, tiradas a la mesa como si no significaran nada o no interpelaran al resto de la población.
Si hablamos de reclamos concretos y que repercuten en los trabajadores y en la gran mayoría de la población, son la falta de credibilidad del Indec y que trabajadores asalariados paguen el impuesto a las ganancias. Realmente es un despropósito y no tiene explicación concreta si lo que se quiere lograr es el cambio social y la mejora de las mayorías. La falsedad en la confección de datos del organismo estatal creado para tales fines, repercute en los valores que se toman y los valores que se difunden; y por consiguiente en el acceso a la ayuda estatal a diferentes sectores. Y a su vez tiene relación con los montos mínimos que obligan al pago de impuestos. Que un trabajador que no cobra sueldos elevados ni mucho menos, deba pagar ganancias, genera malestar e indignación; y coloca al Estado en una situación en donde se crea sus propios problemas y enemigos.
Por último, cuando se reclama sobre la entrega de planes sociales que ayudan a las familias carenciadas, o sobre la Asignación Universal por Hijo (con la excusa y el discurso que se escucha y se replica, que “la gente tiene hijos para cobrar planes”), realmente genera indignación, asco y perdida total de respecto como ser humano. Y si estas mismas personas tambien reclaman por la imposibilidad de comprar dólares; suena un poco endeble, falsa e hipócrita esa queja. La reconstrucción de una sociedad desvastada por años de políticas neoliberales que vaciaron a un país en todos sus ámbitos, en algun momento y de cierto modo debe comenzar. La ayuda social es éso: el primer paso, el primer escalón para salir del pozo. Los ciudadanos que descreen de estos planes sociales, son los mismos que también detestan “la vagancia” del que no hace nada o no tiene nada que hacer. Si la primer mano es la ayuda social, la segunda podría ser la creación de empleos y la reinserción en el mundo laboral por parte del Estado. No hay duda de eso. Pero los ciudadanos que hoy se quejan por un subsidio de $300 o $600 con dinero de los impuestos, ¿no saltarían de la silla por distintos puestos laborales para esos mismos ciudadanos -en situación social inestable- en donde se les pague $ 4.000 o $ 6.000 con los mismo impuestos que pagamos todos? La hipocresía en estado puro, hecha carne en cada ciudadano que habla sin pensar en las consecuencias reales, la hipocresía del discurso para afuera, la del blablableo constante para generar queja, odio y rencor; pero sin ganas reales de construir una sociedad mas justa y con iguales posibilidades para todos.

Párrafos finales
 
Obviamente el gobierno Kirchnerista no es un cambio total y radical en la historia argentina. Vale recordar que es un gobierno de impronta justicialista y no socialista ni comunista. El paradigma político es peronista y no de izquierda como tanto se menciona. El “zurdaje” que se auguró -y que se asocia con ciertas acciones sociales-, suena raro en boca de ciertas personas cuando transitamos estos años.
Según un informe de la UCA, a mayo de 2012, más de 8 millones de personas estan en situación de pobreza, entendiendo por esto que un grupo familiar de 2 adultos y 2 menores no pueden acceder a la canasta básica de $ 74 diarios; y otros 2 millones de habitantes por no poder acceder a una canasta básica de $ 36 para el mismo grupo familiar, pertenecen al sector de indigencia. Entonces llegamos al dato duro que indica que 10 millones de personas estan por debajo de la linea de pobreza en nuestro país. Eso es algo para reclamar, para salir a las calles, para intentar cambiar. Todavía queda mucho por mejorar, los cambios deben ser más profundos y tienen que modificar la realidad de la sociedad toda en su conjunto. Los cambios sociales no serán completos, hasta que estas cifras no se reduzcan a cero o a la mínima expresión universal.
Pero cabria destacar que hace muchas décadas que no existian cambios tan intensos en nuestra sociedad, con politicas de igualdad y acceso a más oportunidades (planes sociales, asignacion universal, etc.), no solo para los sectores de bajos recursos, sino para la clase media argentina, que según el Banco Mundial, en el período 2003 – 2009duplicó su número. En la previa de la crisis de 2001, de 36 millones de habitantes, sólo 9 millones formaban parte de la clase media, o sea el 25%. Según el informe este sector social en 2009 llega a los 18 millones de habitantes (45%) de los 40 millones de población total según el censo 2010. Entonces, sin ponernos en un bando o en otro, reclamemos -porque siempre hay situaciones para mejorar- y festejemos los cambios que nos sorprenden por el lugar desde donde parten y quién lo lleva a cabo. Pero siempre con los pies en la tierra, sin exitismos, ni ceguera ni violencia. Pensando en una sociedad mejor y buscándola en el horizonte.
Si la agenda que marcan los medios elige contar los robos y asesinatos en lugar de remarcar otras noticias (el hambre, la desnutrición infantil, la muerte, la indigencia, la falta de oportunidades, etc.), en primera instancia nos tenemos que preguntar el por qué; pero en lo que conscierne a la sociedad toda, nos tendríamos que hacer cargo de porqué miramos realmente para otro lado. La inseguridad es tan importante como la hambruna seguida de muerte de los sectores bajos de la sociedad, pero cuando la muerte toca a los pobres parecería no importarle a una porción importante de la sociedad argentina. Lo que importa está en televisión, y lo que ella cuenta lo deciden ciertas personas. La agenda se marca y se decide en sillones dentro de despachos. Eso es bueno saberlo. No todo lo que ocurre es noticia. Repito que las muertes de niños se repiten de a decenas todos los días. ¿Eso se replica en los medios masivos de comunicación?
El cacerolazo en su version 3.0 en este año 2012 no fue para terminar con la desnutrición infantil, para la implementación de salud y educación de calidad para toda la población, para vivienda digna y trabajo en blanco para todas las familias con necesidades, o por la igualdad de oportunidades para cada uno de los habitantes de este suelo. El reclamo de los últimos meses apuntó a otros intereses, distintos y no fundamentales para la creación de una sociedad más justa e igualitaria, pensando siempre en las próximas generaciones y en cada uno de los habitantes de éste país. El nuestro y el de todos. Con sus diferencias y sus coincidencias.

jueves, 15 de diciembre de 2011

El discurso político de las Izquierdas argentinas en la campaña electoral 2011, según los medios

Análisis de la participación de la Izquierda Argentina -en sus diferentes expresiones- en las elecciones 2011, y como se retrató en los portales de los medios informativos La Nación y Perfil. Los spots, las notas informativas / opinión, y los comentarios de los usuarios son el objeto de análisis y la muestra más clara de cómo se plantean las cosas.


Aclaremos el panorama
Es necesario poner las cosas en su lugar antes de comenzar con este análisis. La Izquierda argentina nunca tuvo un lugar preponderante en nuestra sociedad, y mucho menos en los medios de comunicación masiva, que son en una doble función, fiel reflejo de la sociedad que los consume, y a su vez creadores de la “realidad” cotidiana que les marca la agenda a sus ciudadanos. Es más, la Izquierda fue colocada siempre en el lugar del cuco comunista, de la usurpación de propiedades materiales, de reclamos y/o manifestaciones, etc. Todo lo mismo y en una misma bolsa. Sin diferencias. Sin medias tintas. La Izquierda “siniestra” no alude a más explicaciones. Mientras menos se escuchen sus reclamos y menos presencia mediática, mejor. Mucho mejor. Sobre todo para los medios relacionados con la elite económica nacional.
En estas elecciones 2011, en donde se rompieron algunos paradigmas, la Izquierda argentina obtuvo cierta relevancia en los comicios. Y esto se debe en gran parte al contexto Latinoamericano e Internacional tan diferente uno del otro. De unidad y con gobiernos de centro izquierda el primero; y de crisis económica, desempleo, erráticas políticas del FMI y salvataje a entidades financieras, el segundo. Con esta situación planteada, el Frente para la Victoria (FPV) -tras ocho años de continuidad Kirchnerista en el poder (2003-2011, Néstor primero, Cristina después) con su modelo económico/político como caballito de batalla de la izquierda peronista- obtuvo el 54% de los votos y la reelección de Cristina Fernández de Kirchner hasta 2015.
En segundo lugar quedó el socialista Hermes Binner (siendo el candidato presidencial que más creció tras las Primarias). Con base gubernamental en la provincia de Santa Fe, y con loables propuestas -más que reclamos vacuos e infundados-, el Frente Amplio Progresista (FAP), pudo armar una oposición creíble, a la que no le hizo falta depender del Radicalismo, ni hacer alianzas con Pino Solanas. El 17% en el escrutinio final, lo dejaron muy lejos del Kirchnerismo (casi un 40% de diferencia); pero le posibilitarán ser la primera oposición, sin por eso tener que ser cabeza del monstruo opositor.
Por su parte, Jorge Altamira del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FI), usufructuó de manera considerable y acertada el poco espacio mediático ofrecido por los canales de noticias a la izquierda tradicional. Antes de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), capitalizó sus 15 minutos de fama, cuando al terminar una entrevista radial, el periodista/chimentero Jorge Rial (uno de los mediáticos con más seguidores en Twitter), fomentó la votación de Altamira para que el FI pudiera entrar a las elecciones de octubre 2011. El hashtag #unmilagroparaaltamira sumó adeptos rápidamente, y el FI pasó las primarias para competir en las definitivas. Y esto no quedó ahí. El 23 de octubre ocupó el sexto lugar, detrás de Ricardo Alfonsín, Alberto Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde; pero dejando en último lugar a Elisa Carrió, quién paradójicamente en las elecciones presidenciales de 2007 había sido primera oposición.
El bipartidismo clásico argentino (Radicales y Peronistas), fomentado desde siempre por los medios argentinos, en éstas elecciones reflejó el proceso en decadencia de los partidos tradicionales en las últimas dos décadas.  La figura poco carismática de Ricardo Alfonsín por la UCR (con alianzas vacías junto a Francisco De Narváez) o el intento de resucitación fallido del, ahora opositor, Eduardo Duhalde (con las inconclusas primarias partidarias del PJ disidente con Alberto Rodríguez Saa –de las cuales se bajó por estar perdiendo en su propio distrito: el Gran Buenos Aires-); no fueron fundamento ni base para una real oposición eficiente. Ni hablar de Elisa Carrió, que para las elecciones de octubre decidió ocultarse de la publicidad mediática, mientras el mensaje de la Coalición Cívica –su partido- proponía el corte de boleta para poder colocar un diputado. Desde los mismos medios opositores al gobierno actual se criticó la participación de radicales y peronistas antikirchneristas –con sus respectivas ramificaciones y transformaciones partidarias- tras las PASO, dejando un hueco vacío de representatividad y legitimidad que el propio socialismo logró llenar por mérito propio, pero también como una “nueva y única oposición” real y confiable.
Entonces los tres partidos mencionados con sus respectivos candidatos, ligados en cierto punto con el pensamiento de izquierda en Argentina, tuvieron en esta campaña electoral una relevancia inusitada, y ocuparon un lugar preponderante e inesperado en nuestra joven democracia. Los medios de comunicación masiva le prestaron una extraña atención, ya sea para la candidata kirchnerista-peronista a la reelección (FPV); como a la oposición socialista con posibilidades de ocupar el segundo lugar (FAP); y también al  nuevo espacio ocupado por la izquierda tradicional argentina(FI), que más allá de los reclamos eternos por los derechos de los trabajadores y las políticas anticapitalistas, esta vez tuvieron una gran relevancia en las redes sociales.
Tanto la Ley de Partidos, como así también la Ley de Medios, fueron movilizantes en lo referido al discurso político, informativo y al de los usuarios de los medios en general. Más allá de la puesta en funcionamiento y la desconfianza que haya generado en éste arranque; el alcance político y publicitario -junto a la masificación de los spots de campaña- sobre la gran mayoría de los hogares, nos ilumina aunque sea el fondo del camino a recorrer en la joven democracia argentina. Y la Izquierda Argentina, expresada en los 3 candidatos mencionados –y con una medida distinta en cada caso – encontró en la propaganda política, una nueva, eficaz y eficiente manera de mostrarse y hacer conocer sus ideas.

Al hablar de diferentes medidas ideológicas de Izquierda en cada candidato, también lo podemos relacionar con su posicionamiento y sus resultados en las elecciones. Unos, la centro Izquierda del FPV, con el convencimiento del primer lugar casi asegurado y los logros de 2 mandatos de gestión para mostrar. Otros,  el socialismo santafesino del FAP, con una escalada de intención de voto y el posicionamiento en el segundo lugar en las generales (que lo dejan como primera oposición a nivel nacional). Y por último, la Izquierda tradicional del FI, con un discurso claro y sin grises, con la intención de lograr una banca en diputados. Las posibilidades esta vez fueron mucho más igualitarias que antaño en lo que refiere a la publicidad del discurso político mediante spots.

Por otro lado, las diferencias en apariciones en los medios gráficos, ya sea en editoriales o notas periodísticas, es notoriamente desigual. Y la pregunta subyacente del porqué de tal actitud por parte de los Medios, más que brindar respuestas abre a otros interrogantes; y se relaciona directamente con la intención del voto, con los intereses corporativos, y profundamente con el tipo de ideología del partido o del candidato. La coyuntura y el contexto político hacen que cada nota de opinión aparecida en ambos portales, sea contraria a los intereses oficialistas. ¿Esto es casualidad? No, seguramente que no es así. Y no esta mal que cualquier periodista pueda opinar y tener una mirada crítica al respecto de la situación del país. Pero es absolutamente raro y sospechoso que las editoriales de los días previos al cierre de campaña sean netamente anti oficialistas, y no hagan lo mismo con ciertos candidatos opositores.


Por último, un claro signo de los tiempos actuales, es la participación –vía Internet- de los ciudadanos mediante su opinión en esta gran “bolsa de comentarios” en que se han convertido los Medios (en su costado virtual). Con la televisión como uno de los eslabones previos a Internet, podríamos definir esta participación de los sujetos externos a los medios, como “representantes del ahí afuera”[1]; y a la situación dada, como similar a la Post-Neo TV, en donde la crisis de credibilidad de los medios informativos por un lado, y el auge de las redes sociales por el otro, reconfiguró -a la fuerza, de un solo golpe y sin medias tintas- la naturaleza toda de los medios masivos. 


[1] VERÓN, E. Televisión y política: historia de la televisión y campañas presidenciales, en Antonio Neto y Eliseo Verón (comps.)

viernes, 15 de julio de 2011

Tan raro no es

        
¿Tan extraño nos parece la reelección de Mauricio Macri y el PRO en la Capital Federal? ¿Esperábamos otra cosa de las elecciones porteñas en este 2011? ¿Por qué?
Hace unos días se realizaron las elecciones a intendente en la Ciudad y el candidato del PRO obtuvo el 47,08% de los votos. En segundo lugar, y llegando al ballotage, quedó el candidato del Frente para la Victoria (FpV) Daniel Filmus, con el 27,78% del electorado. Bastante más atrás se ubicaron Fernando “Pino” Solanas, de Proyecto Sur, con el 12,82%; María Eugenia Estenssoro, de la Coalición Cívica (CC) con el 3,32% y Silvana Giudici de la Unión Cívica Radical (UCR) con el 2,06 %. El resto de los partidos políticos no llegaron al 2% del electorado[1].
Tres son los puntos importantes a destacar, y tienen estrecha relación en los resultados. El primero es que Macri en primera vuelta quedó a solamente un 4% de lograr la mitad más uno del electorado en su favor. No será una empresa difícil superar ése escollo en el ballotage del próximo 31 de julio. En segunda medida, Filmus obtuvo un 20% menos que el candidato porteño del PRO. En otro contexto político, en donde una alianza con el resto de los partidos relegados conforme una coalición anti-Oficialismo porteño (y no digo que éste no sea un ámbito de peleas embarradas de militancia mas ligadas a uniones por conveniencia que por luchas utópicas e ideológicas), y sumado a ésta, se realice un debate previo a la segunda vuelta con resultado favorable y contundente para Filmus; tal vez posibilite (y hay que remarcar ése tal vez) revertir esta situación negativa para el Kirchnerismo en la capital. Pero existe un tercer tema, no menos importante para este pensamiento: el resto dela oposición porteña no apoya al FpV. Es más, son anti-K y no quieren quedar pegados al partido de la presidenta Cristina Fernández de cara a Octubre. Y su posición esta clara de movida: se acercan al PRO para absorber sus votos y tener esperanzas en las elecciones para las presidenciales; o directamente se abstienen de opinar y dejan libre elección a sus votantes[2].
En paralelo a esto, un sector importante de los ciudadanos porteños (el caso del músico rosarino Fito Páez y su nota en Página12 podría ser un abarcativo ejemplo[3]), igualmente se escandalizan y asombran por la elección ganada por Mauricio Macri, a pesar de una mediocre administración y gobernación (porque vale la pena aclarar que tienen que ir de la mano, pero no son lo mismo lo político/económico y lo social/cultural). Las inacciones -adrede o no – de la intendencia del PRO en el período 2007 – 2011 ya fueron nombradas en los medios masivos de comunicación, pero vale la pena recordar y enumerar algunas: (1) la utilización de un porcentaje menor del presupuesto aprobado para Educación y Salud en cada uno de los años de gobierno; (2) la vinculación y ligazón estrecha de Mauricio Macri con las escuchas ilegales a legisladores de la oposición y del propio oficialismo porteño – Ruanova, Maffia, La Ruffa y el mismísimo Rodríguez Larreta -, como así también a Sergio Burstein (dirigente de Familiares de las Victimas del atentado a la AMIA) y a su propio cuñado, Néstor Daniel Leonardo[4]; (3) la aparición en escena de la Unidad de Control del Espacio Público (UCEP) como fuerza represiva y de “limpieza” de indigentes en la noche porteña; (4) colocar al polémico Jorge “Fino” Palacios[5] al frente de la Policía Metropolitana (en donde un 80% de los altos cargos de la nueva fuerza de seguridad porteña estaba integrado por personal que había pertenecido a la Policía Federal  durante la última dictadura), (5) el nombramiento de Abel Posse –escritor reconocido por hacer apología de la dictadura y con declaraciones del tipo “reprimir es obligación del Estado”, o “infectaron con un virus ideológico” al referirse al gobierno K en un artículo publicado por el diario La Nación en las vísperas de su designación en diciembre de 2009 - al frente del Ministerio de Educación[6]; (6) la desatención del Sistema de Salud Público con falta de insumos y condiciones edilicias irregulares incluidas ; (7) la ausencia de mantenimiento en infraestructura en Educación, sumado a la falta de becas y de vacantes en el nivel inicial, (8) la promesa ampliamente incumplida de los 10 Km de subte por año de gestión PRO; entre muchas otras[7].
¿Pero porqué resulta tan extraño que en el 2011 Mauricio Macri haya obtenido el 47 % de los sufragios porteños? Recordemos que esta ciudad tuvo como intendente en los '90 al radical Fernando de la Rúa, con su posterior victoria en 1999 a nivel nacional con la Alianza. Y en 2007 eligió a Macri por primera vez como su candidato predilecto. ¿Existirá una supuesta idea que diga que los habitantes de la Capital Federal no son de derecha? ¿O son más progresistas que alguna otra provincia o ciudad de la República Argentina? Ni hablemos de socialismo o de izquierda, porque todos conocemos la respuesta. Creo que lo mejor sería tomar estas elecciones porteñas como punto de partida para que todos nosotros, como habitantes democráticos de nuestra Argentina repensemos, militemos – según sea el caso de cada uno –, nos juntemos y trabajemos en modificar lo que creamos que se hace mal en cualquier nivel dirigencial. El debate, las discusiones de ideas y el acto mismo de votar no son hechos menores. Diez años atrás estábamos perdidos como sociedad. Hoy se habla de política en todos lados, y la lucha central se da en los principales formadores de opinión: Los Medios. No perdamos esperanzas. El cambio sigue estando al alcance de la mano. Sólo tenemos que ponerlo en acción.


[5] Ver el curriculum de Jorge “Fino” Palacios en http://www.4semanas.com/nota.php?id=2429
[6] Leer artículo completo de Abel Posse en http://www.lanacion.com.ar/1209779-criminalidad-y-cobardia


martes, 15 de marzo de 2011

Sin grises no vamos a ningún lado


Creer que estar con unos o apoyar a otros, nos va a llevar a un sitio seguro, es sencillamente inútil; mas aun, si mediante la violencia (física o verbal) intentamos imponer nuestro pensamiento. Esa actitud, con lo ocurrido en las últimas décadas en nuestro país, puede llegar a sonar un poco cavernícola, de pensamiento ya fosilizado, de que realmente no entendimos nada. Si la única victoria en esta batalla es ser totalmente blanco o negro, y aceptar todas las miserias y los sapos, en pos de ese encuadramiento; creo que la construcción de un mundo un poco mejor esta todavía fuera de nuestro alcance. Y la edificación de la Argentina, ya con 200 años de historia, sigue tropezando con la misma piedra (político-económico-social) para caer cada cierta cantidad de años en ese pozo oscuro y pantanoso que no nos deja crecer como Nación ni como Patria, pero por sobre todas las cosas, como Sociedad totalmente amalgamada.
     Los intereses netamente monetarios, ya sean nacionales como internacionales; más las ansias de poder hegemónico y monopólico de los distintos actores de la esfera política-empresarial-sindical, hacen que los habitantes del suelo argentino estén cada vez mas dispersos y quebrados como grupo social (en donde florecen la xenofobia, la homofobia y la diferencia de género). Y la gran mayoría de la población, los habitantes que pertenecen a las clases media-baja y baja (sin dejar de lados a indigentes o personas fuera del sistema laboral), son los realmente perjudicados con estas políticas de corte neoliberal que comenzaron en la década de los noventa en América Latina, y que 20 años después y con lavada de cara incluida, hacen que sigamos discutiendo por el hambre, la falta de trabajo y la mortalidad infantil en una Argentina que le vende alimentos al mundo, pero mata de hambruna  a sus habitantes.
Los extremos, es sabido ya a esta altura de los acontecimientos, nunca condujeron a niveles eficientes, éticos ni confortables para ninguna sociedad o cultura. Entonces una de las posibilidades en el abanico de oportunidades, es saber apreciar y discriminar lo bueno y lo malo, lo correcto y lo que no lo es, lo que beneficia a la gran mayoría o lo que hace felices a unos pocos. Este emprendimiento no será nada fácil, porque hoy en día, las voces mediáticas que trabajan a favor de distintos intereses,  impactan de manera grosera en los pensamientos y las ideas de cada uno de nosotros; hasta formar realidades paralelas, crear fanatismos y extremos rabiosos, o lo más importante: edificar nuevas ideologías en donde antes ni se pensaba en ellas. Esto es extraño, raro de comprender, y hasta nos puede sorprender; pero lo más rescatable de este estado de situación es que, por fin, estamos hablando, debatiendo y compartiendo ideas o posturas sobre la política, la economía y las acciones sociales de nuestros gobiernos. Y esta discusión es masiva y se expande en todo el territorio nacional.
     Desde que la disputa entre el Kirchnerismo y las Empresas de Medios se puso en marcha a partir de la intención de promulgar una nueva Ley de Medios Audiovisuales en 2009 (¿o fue un año antes, en 2008, con el Levantamiento del Campo ante las Retenciones?), los diferentes actores -ya sean políticos o empresarios, y también ciertos híbridos que intentan disfrazarse de uno, pero son lo otro- usufructúan a los voceros de cada bando para que distribuyan y hagan circular el modo de pensar y la información que se tiene que tener (creando una fabulosa agenda que no deja de mutar en todo momento), en donde los mas perjudicados y favorecidos en un mismo instante paradójico, somos los espectadores de este carnaval. Perjudicados porque somos la carnada y el anzuelo, somos la carne de cañón en esta guerra desenfrenada. Pero también favorecidos, porque la disputa hizo que cada soldado se muestre tal cual es, con miserias incluidas, y sin poder resistir ningún tipo de archivo, quedando así en evidencia en los diferentes shows político-mediático que aparecen a toda hora y en cualquier canal televisivo, a merced nuestra y de todos.
     Y no olvidemos algo muy importante: esta disputa es por Poder y por Dinero. No creamos en la ilusión de contar la realidad o intentar imponer un modelo diferente. La realidad es una sola, y nunca es la que los diferentes medios nos cuentan, sino que eso que nos relatan no es otra cosa que lo que ellos opinan sobre la realidad, y lo que los grupos empresariales (por diferentes intereses) quieren que nosotros creamos. Y para imponer un modelo realmente diferente, a lo primero que debemos apuntar es al hambre, a la falta de trabajo y vivienda, y a mejorar la educación y la salud. Y la fuerza y la celeridad deben estar puestas en esos cinco ítems. 

Los diferentes participantes mediáticos

     Un punto importante en la actualidad es el papel, como ya mencionamos, que están cumpliendo los Medios de Comunicación Masiva; y más específicamente las voces que se levantan como punta de lanza en esta disputa de Unos contra Otros. Podríamos nombrar sólo algunos que sirvan como ejemplo: los programas de televisión 6-7-8, TVR y Duro de Domar (el tridente del productor Diego Gvirtz, ligado al Kirchnerismo en los últimos años), o el mismo Bajada de Línea de Víctor Hugo Morales (aunque este es el único programa político que no sigue las agendas impuestas, y que por el contrario, impone temas relevantes para la sociedad); los diarios Tiempo Argentino y el mítico Pagina 12; y el programa radial La Mañana también de Morales.  Todos ellos podrían estar en una vereda imaginaria ligada al Oficialismo.
     Por otro lado, desde la Oposición Mediática, obviamente todo el conglomerado Clarín (con su diario, su canal TN o el Canal 13-Artear de la TV abierta y sus emisiones radiales en Radio Mitre), con voces reconocidas e importantes que en esta lucha mediática comenzaron a perder valor y legitimidad por su repetición a destajo y sin conclusiones propias (es demasiado raro y poco ético que todos opinen de la misma manera y utilicen los mismos modismos y/o frases, en un ámbito en el que la propia opinión es un valor importante). En la misma dirección los diarios La Nación y Perfil; Magdalena Ruiz Guiñazú y Fernando Bravo con Alfredo Leuco desde la primera mañana y la tarde en Radio Continental respectivamente; como así también la emisora Radio 10, en sus diferentes voces y horarios.
           Todos ellos cansan. Tanto Unos como Otros no dejan de repetirse, intentado mostrar de qué lado están, pero perdiendo claridad, confianza, pensamiento crítico y la pizca de objetividad necesaria en el periodismo. Y no olvidemos que a los que no se cuadran a su lado, los tildan de Derechas o Izquierdas, de Oficialistas u Opositores, o peor aún: de blandos.

Nuestros políticos

     Otro apartado les corresponde a los políticos en líneas generales. Ya sean Oficialistas u Opositores, el papel representado en nuestra coyuntura nacional, nos aleja o nos acerca con respecto a sus referentes.
     Comenzando por el gobierno del Frente para la Victoria -que este año estará cumpliendo 8 años de gobierno-, hay buenas y malas para destacar. Sin duda los acontecimientos mas negativos y/o discutidos de los gobiernos Kirchneristas y que opacan su gestión, son: la intervención del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) en 2007; el intento de implementación de un nuevo sistema de Retenciones Móviles a las exportaciones de soja, girasol, maíz y trigo en 2008; la utilización del Futbol para Todos en 2009 como un reducto de mera Propaganda Política de la gestión oficialista; su contacto más que cercano con Hugo Moyano y la CGT (no hay que olvidar que todos los gobiernos que se tildan de peronistas utilizaron a los gremios y a los llamados “gordos sindicales” en su favor); y otros casos de menor envergadura. Pero también tenemos que reconocer méritos que hicieron diferente a esta pareja presidencial, por sobre el resto de los gobiernos democráticos de la historia argentina (ni hablar de los gobiernos militares de facto). Nombremos algunos puntos positivos, como: la promulgación de la Ley de Matrimonio Igualitario, y el proyecto de poner en discusión en la opinión pública la Ley de Adopción en 2010; la Asignación Universal por Hijo, y la Ley de Medios Audiovisuales,  ambos en 2009; la compra de Aerolíneas Argentinas y Austral por parte del Estado, y por otro lado el punto final a las AFJP en el 2008; la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología en 2007, el alineamiento con los países del Mercosur (creando un conglomerado frente al ALCA) en todo este período; como así también las políticas en Derechos humanos y la anulación de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida impulsada desde los primeros años en el gobierno de Néstor Kirchner; las políticas desarrollistas y del cuidado de la industria nacional, y otros puntos de menor relevancia.
     Asi mismo nos preguntamos ¿Cuál es el rol de la Oposición política en este tapete? Porque es innegable que el rejunte que hoy, año 2011, se hace llamar Oposición, inspira mas terror e incertidumbre que ánimos de cambio. Y más que nunca, el refrán “No nos une el amor, sino el espanto”, le calza perfecto a una gran porción de habitantes de la Argentina en la decisión pre eleccionaria, que pueden estar de acuerdo en muchas medidas que se tomaron en los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, o en desacuerdo en otras tantas; pero finalmente eligen el Frente para la Victoria como única opción potable, porque del otro lado esta el abismo. Y esta acción es mérito mas de la oposición que de los propios kirchneristas, porque al mirar los diferentes partidos o pseudopartidos opositores (esos que sólo se arman para una elección), o los representantes y cabezas de cartel que no ofrecen ninguna alternativa clara, ideas de campaña, ni simplemente aires de renovación;  queda claro que la Oposición Política no es tomada ni siquiera como el mal menor, sino que por el contrario, son resabios de los grandes males de las últimas décadas de la Argentina. Y este pase de factura, por parte de la población, puede quedar plasmado en las próximas elecciones presidenciales en Octubre de 2011.

¿Y el resto?

     A los votantes con algo de experiencia y memoria, solo nos queda recordar qué hizo o dijo cada uno de ellos, en momentos históricos previos de esta Argentina que en los últimos cuarenta años sufrió golpes militares, grupos paramilitares asesinos salientes de partidos políticos, hiperinflación, levantamientos carapintadas, venta indiscriminada de todo el patrimonio nacional en manos extranjeras, endeudamiento excesivo, muertes por represión ante protestas callejeras, miles de muertes infantiles por desnutrición, confiscación de ahorros, perdida del poder adquisitivo de los que menos tienen, promesas fallidas y devaluación, remarcación de precios, inflación no informada fehacientemente por el Estado, favoritismos a empresarios amigos del poder, etc. El etc. le pondría un punto final, pero los hechos que fueron destruyendo poco a poco al pueblo argentino no tienen límite, y no cabrían en las miles de páginas que podríamos escribir.
     Entonces, debemos abrir los ojos y no nos tenemos que dejar engañar por el circo mediático. Seamos memoriosos y exigentes con nuestros dirigentes. Y de una vez por todas comprometámonos con las ideologías, los debates y el intercambio de opiniones; sin por eso ofender o discriminar al que piensa diferente. No defendamos al blanco o al negro, simplemente por blancos o negros. Seguramente en los grises encontremos el rumbo que nos hará mejorar como sociedad, y ahí sí, avanzaremos a paso firme.