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lunes, 1 de julio de 2013

TV como medio transformador de masas


¿Se puede tomar a la televisión como el elemento, medio o instrumento –ya sea de formación, dominación o divertimento- que irrumpió de manera brutal en la sociedad del siglo XX, y se transformó en el centro de referencia de la gran mayoría de los hogares occidentales del planeta?
La radio, la gráfica y el cine dominaban los medios de comunicación hasta 1950, y las rutinas sociales del mundo moderno no esperaban –como nunca se espera lo desconocido- la llegada de éste aparato que se inmiscuiría en los hogares de todos, y llegaría a ser mucho más que un simple artículo del hogar. De él, como medio, dispararían en distintas direcciones la publicidad; la ideología; los aspectos económicos, políticos y sociales; la información -en todas sus esferas-; el mundo en sí mismo. O mejor dicho, lo que el mercado quería –y quiere- que los receptores en sus hogares vean, oigan y piensen.

Poder
La televisión pateó el tablero de los medios de comunicación desde su aparición a mediados del siglo pasado, encontrando el espacio perfecto para la publicidad con alcance masivo; pero también como arena de disputas del poder económico y formación de la opinión pública. Si hasta los ’50 la familia se reunía a escuchar el radioteatro y los trabajadores compraban las distintas ediciones informativas de los diferentes diarios, como afirman Barbier y Bertho Lavenir, “La televisión que se desarrolla en primer lugar como un espectáculo familiar nocturno, tiende a competir con –y a reemplazar a- la radio en sus formas de uso hasta comienzo de los años 1980.” (BARBIER y BERTHO LAVENIR, 1996, 280)
Pero el poder de la televisión radica en el encadenamiento que se da entre los canales y las redes televisivas, junto a las empresas anunciantes y los diferentes gobiernos. Esto genera desde la estandarización de gustos estéticos y las relaciones sociales e identidades, hasta la formación de opinión; cruzado por la marcación de la agenda cotidiana de los medios informativos como así también por la oferta de productos en un mercado, que en los últimos cincuenta años del milenio, afiló la punta del lápiz capitalista y encontró en la televisión, su mejor vidriera.

Realidad
Los aportes de Nipkow, Caselli, Rosling, Braun, Swinton, Campwel, Zworkin en un primer momento para los distintos sistemas, tanto el mecánico como el electrónico, -utilizados en los siglos XIX y XX- allanaron el desarrollo de la televisión para que, luego de haber estado estancado el desarrollo en tiempos de la 2° Guerra Mundial, pudiera en 1952 tener su verdadero comienzo comercial (PEÑAFIEL y LOPEZ, 2006).
¿Se puede permanecer estanco y sin modificaciones cuando un nuevo elemento como la televisión ocurre? Nada fue lo mismo en aquellos ’50, pero ocurrió algo similar y a mayor escala con el paso de las décadas; ni las personas y sus interrelaciones, ni los propios medios pudieron asimilar el golpe inicial, aunque el tiempo los fue ubicando en un nuevo lugar dentro del plano mediático. Los distintos movimientos sociales, políticos y estéticos en occidente en los ’60 y ‘70; como así también la caída del comunismo ruso junto al muro de Berlín -que dejó al capitalismo como única vía en los ’80 y ‘90-; y la globalización junto a las redes informáticas -como criaturas de éste formato económico- mientras terminaba el milenio, acabaron modificando de raíz las relaciones interpersonales y sociales de la humanidad toda.
Fragmentación de Identidades, Pluralidad de Discursos, Heterogeneidad Cultural son conceptos que se dan dentro del marco del capitalismo, en su versión globalizada. Y forman una extraña paradoja, porque son causa y efecto de los movimientos y las acciones de este nuevo marco socioeconómico; tanto de fin de siglo como del comienzo del nuevo milenio. Y Chris Barker aclara el panorama con ciertas definiciones, al decir que “…las culturas ya no están delimitadas por unas áreas específicas, sino que, como consecuencia de la migración de las personas y de la transferencia electrónica de ideas e imágenes, transgrede las fronteras establecidas”; y que “…la globalización no se debe experimentar ni entender solamente en términos económicos, pues también plantea importantes cuestiones sobre el significado cultural y la intensificación de una conciencia global”. (BARKER, 1999, 67 Y 72)

Nueva Sociedad
El gran negocio estaba ahí, solamente se tenían que dar las condiciones de inversión y las posibilidades de desarrollo para ampliar un mercado que no tenia, ni  sabía de su techo. Terminada la segunda Guerra Mundial, las industrias debian buscar un próximo nicho; y esto se daba en el marco de la formación de un nuevo tipo de sociedad impulsado desde los países desarrollados. Los diferentes modelos, tanto en Estados Unidos ( “grandes redes privadas financiadas por la publicidad y que buscan la mayor audiencia posible”) como en Europa (“televisiones públicas, controladas por los gobiernos”), daban por sentado que era necesario instaurar una norma común para que los industriales puedan invertir con una seguridad razonable. Imponer, por razones de coherencia de la red o de protección de los consumidores, una norma o procedimiento, es favorecer a un industrial por sobre la decisión estrictamente de cada Estado de disponer de técnicas nacionales. (BARBIER y BERTHO LAVENIR, 1996, 280/281/283)
Por otro lado se esconde la homogeneización cultural y la uniformidad de estilos de conductas globalizadas, junto al medio televisivo como lugar de disputas sobre la formación de opinión. Según Barker, “uno de los puntos principales que destaca la hipóetsis de la homogeneización cultural es el alcance global del consumismo capitalista, cuyo vehículo por excelencia es la televisión global.”. Perspectiva que hace “hincapié en la pérdida de la diversidad cultural y en el aumento de la 'uniformidad', proceso que evalúa de manera negativa.” (BARKER, 1999, 74). En el mismo sentido y haciendo foco en la relación televisión y audiencia, los programas emitidos -sean de entretenimientos o políticos- tenían de fondo un intento de amalgamar ciertos contenidos, sean ideológicos o de consumo. En aquellas primeras décadas resaltaban la extraordinaria capacidad de los programas de entretenimientos para movilizar la opinión pública y el consumo; y el hecho de que, bajo apariencias lúdicas y banales, son valores y representaciones que comparte la Nación. Este nuevo medio, la televisión en todas sus emisiones, se ha convertido en el lugar donde se teje el lazo social y donde se expresan tanto los valores como las tensiones de una sociedad. Los ejemplos de CBS, tanto el de Murrow/McCarthy y el de la Guerra de Vietnam operan en el sentido político-ideológico-informativo. (BARBIER y BERTHO LAVENIR, 1996, 288/289/290/291).

Consumo
La necesidad prefabricada e inyectada en la sociedad en los '50 y '60 se fue haciendo cada vez mayor con el paso de los años, pero en ésas primeras décadas el impacto fue muy grande, más que nada comparando con la historia previa inminente. El ejemplo en relación al incremento de aparatos en hogares así lo demuestra: “Entre 1950 y 1960 la televisión se convierte en un medio de masas en los Estados Unidos. En 1950, se cuentan tres millones de televisores; en 1961, 57 millones. Es, también, un negocio rentable; el beneficio neto de una red como la CBS se duplica en cinco años, pasando de 25 millones de dólares en 1959 a 40 en 1964.” (BARBIER y BERTHO LAVENIR, 1996, 287). Más adelante, el fenómeno global de la televisión en cuanto a producción, diseminación y parámetros de visión tuvo otro salto cuantitativo en los países en vías de desarrollo. Entre 1984 y 1994 el número de hogares con televisión aumentó vertiginosamente en zonas como África y Asia (se triplicó) o Centroamérica (duplicó la cifra). (BARKER, 1999, 85)
Este avance científico y técnico -que se había frenado tanto en Europa como en Estados Unidos a causa de la segunda Guerra Mundial-, reapareció con mucha mas fuerza e inversión, pero de forma diferente según sea el país en cuestión. Y esto se debe a que el esfuerzo industrial abocado al belicismo, volcó sus investigaciones para que en 1946 aparecieran las primeras emisiones comerciales, aunque por un problema de licencias, retrasó el verdadero comienzo 6 años más.(PEÑAFIEL y LOPEZ, 2006).

Conclusiones
En este análisis remarcamos que la televisión es un generador de información y entretenimiento; pero también un formador de opinión, ideología, estilos y modas. Pero a su vez, hay una retroalimentación con todos los sujetos que giran y repercuten en su actividad, formando una sinergia que repercute directamente en la sociedad toda, y en cada sujeto en particular.
Asi, conceptos como Poder, Consumo, Sociedad y Realidad fueron mutando en su relación directa e indirecta con la Televisión. La sociedad actual difiere a gran escala de la de 50 o 60 años atrás; los sujetos, las familias y las relaciones cambiaron -en gran medida por los medios masivos- de manera exponencial, según pasaban los años. La forma de consumir también mutó. Las publicidades no solo debordan la pantalla, sino que invadieron cualquier espacio público de nuestros días. La desesperación consumista y la imposición de necesidades en el gran público por parte de las empresas son una buena muestra. Entonces comprendemos que la realidad ha cambiado. Podríamos hacer foco solamente en frases como “lo vi en TV” o “para ser verdad tiene que aparecer en TV”; pero es mucho más que eso. El poder de las empresas y los medios radica en que pueden disponer de la realidad del resto de la población; imponer noticias, agendas informativas y culturales, generar productos y venderlos presentándolos tan necesarios e importantes como el agua o el aire
Y mucho tiene que ver la televisión -como elemento y como producto-, porque es el lugar en donde todo eso ocurre y donde es visualizado por la humanidad entera. Y tal vez lo preocupante sea que confiamos en ella porque esta todos los días al lado nuestro en el living, la cocina, el dormitorio, en las oficinas, los restaurants, las calles. Por eso le creemos, porque esta ahí encendida, siempre.

BIBLIOGRAFIA
  • BARKER,Chris, Televisión, globalización e identidades culturales, Paidos, Barcelona, 1999.
  • BARBIER, Frédéric y BERTHO LAVENIR, Catherine, Historia de los medios: de Diderot a Internet, Colihue,1996.
  • PEÑAFIEL, Carmen y LOPEZ, Nereida, Tecnología de la televisión-Del disco de Nipkow a la revolución numérica, Universidad del País Vasco, 2006.

sábado, 17 de septiembre de 2011

LA OLA: Ideología y Sujetos, según Althusser

-Según tu opinión, no es posible que en Alemania haya una dictadura ¿Verdad?-Preguntó el profesor.
-De ninguna manera, somos mucho más inteligentes ahora.-Afirmó el estudiante.1
¿Podemos pensarnos por fuera de la Ideología? ¿Podemos estar exentos de que nos incluya alguna ideología particular en cualquier momento de nuestras vidas? ¿Realmente podemos elegir entre estar o no inmersos en la Ideología?
No creo que podamos, porque la Ideología cruza todas las acciones del hombre. De alguna u otra manera, al actuar de determinado modo, estaremos siguiendo parámetros, realizando diferentes rituales sociales y participando en ciertas prácticas reguladas. Y todo esto nos lleva a pensar indefectiblemente en los Aparatos Ideológicos del Estado (AIE), -concepto enunciado por Louis Althusser- que designa a “…cierto número de realidades que se presentan al observador inmediato bajo la forma de instituciones distintas y especializadas…”, en donde, por un lado tenemos la pluralidad de estos AIE (religiosos, escolar, familiar, jurídico, político, sindical, de información y cultural), que funcionan “…masivamente con la ideología como forma predominante, pero utilizan secundariamente, y en situaciones límite, una represión muy atenuada, disimulada, es decir simbólica ”, y que por otro lado “ …lo que unifica su diversidad es ese mismo funcionamiento, en la medida en que la ideología con la que funcionan está, en realidad, siempre unificada, a pesar de su diversidad y sus contradicciones, bajo la ideología dominante, que es la de ‘la clase dominante’…”2.
En la película del 2008, La Ola (Die Welle), del director Dennis Gansel, podremos ver como la categoría Ideología, como así también las nociones de Interpelación y Sujeto, subyacen en diferentes escenas; retratando a los alumnos adolescentes y al profesor Rainer en un espiral incontrolable, que comienza en la clase del proyecto semanal de Autocracia de una escuela secundaria alemana, prosigue al encontrarlos como un colectivo uniforme, y termina dramáticamente en la reunión final del grupo en el anfiteatro.
Toda Ideología interpela a los individuos como sujetos

En la escena de la primera clase de autocracia, podemos ver como el Profesor Rainer es colocado como líder, como Sujeto único y absoluto. A partir de allí, los alumnos (que son interpelados como sujetos libres) se someten libremente a las órdenes del Sujeto.
En el aula de Autocracia, se produce la interpelación de los individuos como sujetos (1); su sujeción al Sujeto (2); el reconocimiento mutuo entre los sujetos y el Sujeto, y entre los sujetos mismos (3); y por último el reconocimiento del sujeto por él mismo (4). El efecto (que completa este cuádruple sistema) que produce y asegura la estructura especular redoblada de la ideología es, según Althusser, “la garantía absoluta que todo está bien como está y de que, con la condición de que los sujetos reconozcan lo que son y se conduzcan en consecuencia, todo irá bien…”3.

Prácticas reconocidas
Las prácticas reguladas del grupo de Autocracia empiezan a ser una constante que no se detendrá, sino que por el contrario, comenzarán a aumentar y ser lo identificatorio del grupo adolescente. Al comienzo de la segunda clase, vemos como el profesor y los alumnos marchan en el lugar, asemejándose a un grupo militar, pero generando un movimiento uniforme, un movimiento que los une, que los hace sentirse una materia homogénea. El profesor Rainer los alienta en este sentido, al vivarlos con “¿Pueden sentirlo? ¡Como poco a poco nos volvemos uno solo! ¿Ese es el poder de la comunidad!” Y casualmente (o no tanto), la imagen nos muestra a Jim, el joven más entusiasta con la propuesta del profesor, marchando y mirando al frente. 
Mas tarde ante la pregunta de Rainer sobre cómo reconocer a una comunidad, se habla de vestimenta, o mejor dicho de uniformes; y aparecen 2 opiniones: la primera afirma que “los uniformes eliminan las diferencias sociales”; mientras que la segunda confirma que “también eliminan la individualidad”. Posteriormente a esto, la camisa blanca será la vestimenta/uniforme del grupo, y será una referencia.
Podemos ejemplificar y entender cómo Althusser aborda esta situación:
“…veamos lo que pasa en los individuos que viven en la ideología, o sea con una representación determinada del mundo (religiosa, moral, etc.) cuya deformación imaginaria depende de su relación imaginaria con sus condiciones de existencia (…) con las relaciones de producción y de clase (…) Un individuo cree en Dios, o en el Deber, o en la Justicia, etc. Tal creencia depende de las ideas de dicho individuo, por lo tanto, de él mismo en tanto sujeto poseedor de una conciencia en la cual están contenidas las ideas de su creencia (…) El individuo en cuestión se conduce de tal o cual manera, adopta tal o cual comportamiento práctico y, además, participa de ciertas prácticas reguladas, que son las del aparato ideológico del cual ‘dependen’ las ideas que él ha elegido libremente, con toda conciencia, en su calidad de sujeto…”4
 
La elección del nombre que identifica al grupo, junto a la aparición del logo, las pintadas, y por último el saludo; amplifican el concepto y demuestran las actitudes, las practicas y las acciones que ilustran el movimiento del grupo, cómo así también la violencia o la separación ante los que no pertenecen a él.

Los sujetos “marchan solos”
Cerca del final de la película, el profesor Rainer (o mejor dicho, el Sr. Wenger) propone un último encuentro del grupo en el anfiteatro, luego de la charla que tuvo la noche anterior con uno de sus alumnos, Marco. Al comienzo del encuentro, el profesor lee algunos extractos de las cartas de los alumnos, en donde el sentimiento de grupo y de pertenencia, son resaltados. “Ya no se trata acerca de quién es el mas guapo, o el mejor o el de más éxito”, “La Ola nos ha hecho iguales”, “Raza, religión y estatus social ya no tienen importancia”, “Todos pertenecemos a un movimiento”, “La Ola nos dio un nuevo significado”, “Un ideal por el cual vale la pena luchar”, entre otras. La ideología en este caso interpela, y obtiene el reconocimiento del lugar ocupado por los sujetos y previamente asignado.

Pero la escena final cambia, muta, y se trastoca. Marco se rebela, se enfrenta al líder e intenta mostrar otra realidad. Pero esta situación nos demuestra, en palabras de Althusser, como:
“…los sujetos ‘marchan’, ‘marchan solos’ en la inmensa mayoría de los casos, con excepción de los ‘malos sujetos’ que provocan la intervención ocasional de tal o cual destacamento del aparato (represivo) (…) Pero la inmensa mayoría de los (buenos) sujetos marchan bien ‘solos’, es decir con la ideología. Se insertan en las prácticas gobernadas por los rituales a los AIE (…) Si, los sujetos ‘marchan solos’. Todo el misterio de este efecto reside en los dos primeros momentos del cuádruple sistema (…) 1) una subjetividad libre (…) 2) Un ser sojuzgado, sometido a una autoridad superior, por lo tanto despojado de toda libertad, salvo la de aceptar libremente su sumisión (…) El individuo es interpelado como sujeto (libre) para que se someta libremente a las órdenes del Sujeto, por lo tanto para que acepte (libremente) su sujeción, por lo tanto para que ‘cumpla solo’ los gestos y actos de sujeción. No hay sujetos sino por y para su sujeción. Por eso ‘marchan solos’…”5

Pensábamos que éramos mejores que eso…
“…excluimos de nuestra comunidad a todos los que no compartían nuestra opinión. Los lastimamos. Ni siquiera quiero saber de qué más hubiésemos sido capaces. Debo disculparme con todos ustedes. Fuimos demasiado lejos. Fui demasiado lejos”-concluye el profesor Rainer.
Nada está por fuera de la ideología, aún lo que aparente suceder externamente. Ésta ilusión es producto del mecanismo de la negación práctica del carácter ideológico de la ideología: “la ideología no dice nunca ‘soy ideológica’", y en la medida que ella es eterna, los individuos son siempre interpelados, son ya sujetos desde antes de nacer (nacen en un contexto determinado, con un nombre y un apellido, con un rol pre-asignado, etc.).
En La Ola (2008) reconocemos estas categorías. Althusser afirma que “…la existencia de la ideología y la interpelación de los individuos como sujetos son una sola y misma cosa…”6. Y lo vemos en los personajes, en las prácticas y en las situaciones; y es una demostración de que la ideología cruza y acompaña toda actividad del hombre. Un buen ejercicio sería imaginar cualquier situación de éste tipo, para la vida cotidiana de cualquiera de nosotros; poder abstraernos de nuestra rutina mental, y aplicar el pensamiento crítico para poder ver más allá de lo que estamos acostumbrados a pensar.
1 Dennis Gansel (2008). La Ola (Die Welle). Alemania.
2 Althusser, L. (1988). Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado. Freud y Lacan. Nueva Visión. Buenos Aires. Págs. 125, 127 y 128.
3 Althusser, L. (1988). Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado. Freud y Lacan. Nueva Visión. Buenos Aires. Pág. 152.
4 Althusser, L. (1988). Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado. Freud y Lacan. Nueva Visión. Buenos Aires. Pág. 142.
5 Althusser, L. (1988). Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado. Freud y Lacan. Nueva Visión. Buenos Aires. Pág. 152.
6 Althusser, L. (1988). Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado. Freud y Lacan. Nueva Visión. Buenos Aires. Pág. 147.

martes, 15 de marzo de 2011

Sin grises no vamos a ningún lado


Creer que estar con unos o apoyar a otros, nos va a llevar a un sitio seguro, es sencillamente inútil; mas aun, si mediante la violencia (física o verbal) intentamos imponer nuestro pensamiento. Esa actitud, con lo ocurrido en las últimas décadas en nuestro país, puede llegar a sonar un poco cavernícola, de pensamiento ya fosilizado, de que realmente no entendimos nada. Si la única victoria en esta batalla es ser totalmente blanco o negro, y aceptar todas las miserias y los sapos, en pos de ese encuadramiento; creo que la construcción de un mundo un poco mejor esta todavía fuera de nuestro alcance. Y la edificación de la Argentina, ya con 200 años de historia, sigue tropezando con la misma piedra (político-económico-social) para caer cada cierta cantidad de años en ese pozo oscuro y pantanoso que no nos deja crecer como Nación ni como Patria, pero por sobre todas las cosas, como Sociedad totalmente amalgamada.
     Los intereses netamente monetarios, ya sean nacionales como internacionales; más las ansias de poder hegemónico y monopólico de los distintos actores de la esfera política-empresarial-sindical, hacen que los habitantes del suelo argentino estén cada vez mas dispersos y quebrados como grupo social (en donde florecen la xenofobia, la homofobia y la diferencia de género). Y la gran mayoría de la población, los habitantes que pertenecen a las clases media-baja y baja (sin dejar de lados a indigentes o personas fuera del sistema laboral), son los realmente perjudicados con estas políticas de corte neoliberal que comenzaron en la década de los noventa en América Latina, y que 20 años después y con lavada de cara incluida, hacen que sigamos discutiendo por el hambre, la falta de trabajo y la mortalidad infantil en una Argentina que le vende alimentos al mundo, pero mata de hambruna  a sus habitantes.
Los extremos, es sabido ya a esta altura de los acontecimientos, nunca condujeron a niveles eficientes, éticos ni confortables para ninguna sociedad o cultura. Entonces una de las posibilidades en el abanico de oportunidades, es saber apreciar y discriminar lo bueno y lo malo, lo correcto y lo que no lo es, lo que beneficia a la gran mayoría o lo que hace felices a unos pocos. Este emprendimiento no será nada fácil, porque hoy en día, las voces mediáticas que trabajan a favor de distintos intereses,  impactan de manera grosera en los pensamientos y las ideas de cada uno de nosotros; hasta formar realidades paralelas, crear fanatismos y extremos rabiosos, o lo más importante: edificar nuevas ideologías en donde antes ni se pensaba en ellas. Esto es extraño, raro de comprender, y hasta nos puede sorprender; pero lo más rescatable de este estado de situación es que, por fin, estamos hablando, debatiendo y compartiendo ideas o posturas sobre la política, la economía y las acciones sociales de nuestros gobiernos. Y esta discusión es masiva y se expande en todo el territorio nacional.
     Desde que la disputa entre el Kirchnerismo y las Empresas de Medios se puso en marcha a partir de la intención de promulgar una nueva Ley de Medios Audiovisuales en 2009 (¿o fue un año antes, en 2008, con el Levantamiento del Campo ante las Retenciones?), los diferentes actores -ya sean políticos o empresarios, y también ciertos híbridos que intentan disfrazarse de uno, pero son lo otro- usufructúan a los voceros de cada bando para que distribuyan y hagan circular el modo de pensar y la información que se tiene que tener (creando una fabulosa agenda que no deja de mutar en todo momento), en donde los mas perjudicados y favorecidos en un mismo instante paradójico, somos los espectadores de este carnaval. Perjudicados porque somos la carnada y el anzuelo, somos la carne de cañón en esta guerra desenfrenada. Pero también favorecidos, porque la disputa hizo que cada soldado se muestre tal cual es, con miserias incluidas, y sin poder resistir ningún tipo de archivo, quedando así en evidencia en los diferentes shows político-mediático que aparecen a toda hora y en cualquier canal televisivo, a merced nuestra y de todos.
     Y no olvidemos algo muy importante: esta disputa es por Poder y por Dinero. No creamos en la ilusión de contar la realidad o intentar imponer un modelo diferente. La realidad es una sola, y nunca es la que los diferentes medios nos cuentan, sino que eso que nos relatan no es otra cosa que lo que ellos opinan sobre la realidad, y lo que los grupos empresariales (por diferentes intereses) quieren que nosotros creamos. Y para imponer un modelo realmente diferente, a lo primero que debemos apuntar es al hambre, a la falta de trabajo y vivienda, y a mejorar la educación y la salud. Y la fuerza y la celeridad deben estar puestas en esos cinco ítems. 

Los diferentes participantes mediáticos

     Un punto importante en la actualidad es el papel, como ya mencionamos, que están cumpliendo los Medios de Comunicación Masiva; y más específicamente las voces que se levantan como punta de lanza en esta disputa de Unos contra Otros. Podríamos nombrar sólo algunos que sirvan como ejemplo: los programas de televisión 6-7-8, TVR y Duro de Domar (el tridente del productor Diego Gvirtz, ligado al Kirchnerismo en los últimos años), o el mismo Bajada de Línea de Víctor Hugo Morales (aunque este es el único programa político que no sigue las agendas impuestas, y que por el contrario, impone temas relevantes para la sociedad); los diarios Tiempo Argentino y el mítico Pagina 12; y el programa radial La Mañana también de Morales.  Todos ellos podrían estar en una vereda imaginaria ligada al Oficialismo.
     Por otro lado, desde la Oposición Mediática, obviamente todo el conglomerado Clarín (con su diario, su canal TN o el Canal 13-Artear de la TV abierta y sus emisiones radiales en Radio Mitre), con voces reconocidas e importantes que en esta lucha mediática comenzaron a perder valor y legitimidad por su repetición a destajo y sin conclusiones propias (es demasiado raro y poco ético que todos opinen de la misma manera y utilicen los mismos modismos y/o frases, en un ámbito en el que la propia opinión es un valor importante). En la misma dirección los diarios La Nación y Perfil; Magdalena Ruiz Guiñazú y Fernando Bravo con Alfredo Leuco desde la primera mañana y la tarde en Radio Continental respectivamente; como así también la emisora Radio 10, en sus diferentes voces y horarios.
           Todos ellos cansan. Tanto Unos como Otros no dejan de repetirse, intentado mostrar de qué lado están, pero perdiendo claridad, confianza, pensamiento crítico y la pizca de objetividad necesaria en el periodismo. Y no olvidemos que a los que no se cuadran a su lado, los tildan de Derechas o Izquierdas, de Oficialistas u Opositores, o peor aún: de blandos.

Nuestros políticos

     Otro apartado les corresponde a los políticos en líneas generales. Ya sean Oficialistas u Opositores, el papel representado en nuestra coyuntura nacional, nos aleja o nos acerca con respecto a sus referentes.
     Comenzando por el gobierno del Frente para la Victoria -que este año estará cumpliendo 8 años de gobierno-, hay buenas y malas para destacar. Sin duda los acontecimientos mas negativos y/o discutidos de los gobiernos Kirchneristas y que opacan su gestión, son: la intervención del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) en 2007; el intento de implementación de un nuevo sistema de Retenciones Móviles a las exportaciones de soja, girasol, maíz y trigo en 2008; la utilización del Futbol para Todos en 2009 como un reducto de mera Propaganda Política de la gestión oficialista; su contacto más que cercano con Hugo Moyano y la CGT (no hay que olvidar que todos los gobiernos que se tildan de peronistas utilizaron a los gremios y a los llamados “gordos sindicales” en su favor); y otros casos de menor envergadura. Pero también tenemos que reconocer méritos que hicieron diferente a esta pareja presidencial, por sobre el resto de los gobiernos democráticos de la historia argentina (ni hablar de los gobiernos militares de facto). Nombremos algunos puntos positivos, como: la promulgación de la Ley de Matrimonio Igualitario, y el proyecto de poner en discusión en la opinión pública la Ley de Adopción en 2010; la Asignación Universal por Hijo, y la Ley de Medios Audiovisuales,  ambos en 2009; la compra de Aerolíneas Argentinas y Austral por parte del Estado, y por otro lado el punto final a las AFJP en el 2008; la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología en 2007, el alineamiento con los países del Mercosur (creando un conglomerado frente al ALCA) en todo este período; como así también las políticas en Derechos humanos y la anulación de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida impulsada desde los primeros años en el gobierno de Néstor Kirchner; las políticas desarrollistas y del cuidado de la industria nacional, y otros puntos de menor relevancia.
     Asi mismo nos preguntamos ¿Cuál es el rol de la Oposición política en este tapete? Porque es innegable que el rejunte que hoy, año 2011, se hace llamar Oposición, inspira mas terror e incertidumbre que ánimos de cambio. Y más que nunca, el refrán “No nos une el amor, sino el espanto”, le calza perfecto a una gran porción de habitantes de la Argentina en la decisión pre eleccionaria, que pueden estar de acuerdo en muchas medidas que se tomaron en los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, o en desacuerdo en otras tantas; pero finalmente eligen el Frente para la Victoria como única opción potable, porque del otro lado esta el abismo. Y esta acción es mérito mas de la oposición que de los propios kirchneristas, porque al mirar los diferentes partidos o pseudopartidos opositores (esos que sólo se arman para una elección), o los representantes y cabezas de cartel que no ofrecen ninguna alternativa clara, ideas de campaña, ni simplemente aires de renovación;  queda claro que la Oposición Política no es tomada ni siquiera como el mal menor, sino que por el contrario, son resabios de los grandes males de las últimas décadas de la Argentina. Y este pase de factura, por parte de la población, puede quedar plasmado en las próximas elecciones presidenciales en Octubre de 2011.

¿Y el resto?

     A los votantes con algo de experiencia y memoria, solo nos queda recordar qué hizo o dijo cada uno de ellos, en momentos históricos previos de esta Argentina que en los últimos cuarenta años sufrió golpes militares, grupos paramilitares asesinos salientes de partidos políticos, hiperinflación, levantamientos carapintadas, venta indiscriminada de todo el patrimonio nacional en manos extranjeras, endeudamiento excesivo, muertes por represión ante protestas callejeras, miles de muertes infantiles por desnutrición, confiscación de ahorros, perdida del poder adquisitivo de los que menos tienen, promesas fallidas y devaluación, remarcación de precios, inflación no informada fehacientemente por el Estado, favoritismos a empresarios amigos del poder, etc. El etc. le pondría un punto final, pero los hechos que fueron destruyendo poco a poco al pueblo argentino no tienen límite, y no cabrían en las miles de páginas que podríamos escribir.
     Entonces, debemos abrir los ojos y no nos tenemos que dejar engañar por el circo mediático. Seamos memoriosos y exigentes con nuestros dirigentes. Y de una vez por todas comprometámonos con las ideologías, los debates y el intercambio de opiniones; sin por eso ofender o discriminar al que piensa diferente. No defendamos al blanco o al negro, simplemente por blancos o negros. Seguramente en los grises encontremos el rumbo que nos hará mejorar como sociedad, y ahí sí, avanzaremos a paso firme.

domingo, 10 de enero de 2010

Apatía 2.0


Asistimos en la actualidad al ocultamiento, la negación y al escape de todo lo relacionado con las ideologías. Desde las instituciones, los medios o la sociedad; no encontramos una clara señal que denote algún interés profundo en explayarnos sobre este concepto que cruza muchos, o casi todos los actos de nuestras vidas.
Parecería ser que lo principal hoy en día es no mostrar como pensamos, no abrir nuestras mentes e intercambiar ideas con el de al lado. Como sociedad, nos interesa cada vez menos hablar sobre temas políticos o económicos. Si tocamos estos temas, es para quejarnos o para putear al gobernante de turno; pero la verdad que para profundizar, elegimos temas de actualidad o simples chusmeríos baratos y mediocres. A la mayoría de los conciudadanos argentinos les aburre, los enoja y hasta los deprime montarse sobre esos debates. Pero si hilamos fino, también podemos desenredar ese ovillo de hilo de lana, y ver que es el facilismo o la comodidad del que no quiere participar lo que esta presente en cada uno de nosotros. El germen del que no quiere ni construir o aportar alguna idea, aunque sea desde la palabra.
En la misma senda los políticos, o mejor dicho, los representantes de estos partidos que nacen y mueren en un par de años, que cambian de partido y de ideologías en un abrir y cerrar de ojos; son los mayores artífices de que esta ausencia de debate y ocultamiento de ideología, sea algo normal y ya casi no sorprenda a nadie. Hace años que en las elecciones no vemos ni una plataforma política de los partidos más importantes o de mayor convocatoria. Tampoco aparecen vociferadas en los escasos y pobres discursos de los candidatos en sus cierres de campaña. En este amarretismo ideológico, los personajes de la política ni siquiera debaten en los medios. No conocemos y no nos quieren mostrar que piensan o que quieren hacer cuando nos representen o nos dirijan como ciudadanía. Para ellos y su grupo de asesores, es mejor decir lo menos posible; porque cualquier traspié los hará perder votos. Ahí se descubre el velo del ocultamiento del pensamiento.
Por supuesto que los medios de comunicación masiva juegan un papel fundamental en esta dispersión planificada, llevando adelante el rol que mejor les sale: desinformar. No quedan dudas a esta altura de los acontecimientos, que toda palabra o imagen que fluye de un medio nunca es objetiva; sino que es un recorte, una parcialidad, una visión subjetiva de la realidad. Y cuando se elige comunicar o mostrar algo, se esta ocultando otra cosa. El valor de esta otra cosa ocultada, puede valer centavos o millones en el mercado de la información. Entonces comprendemos que el disfraz de la objetividad le calza muy bien a la sección informativa de los multimedios, y es utilizado como regador de noticias muy bien seleccionadas, en donde nos sirven en bandeja: qué pensar, cómo y cuándo.
A raíz de esto, y en consonancia con la apatía actual prefabricada desde las altas esferas de poder; los multimedios privados, los estatales o cualquier periodista independiente, pueden llevar adelante la voz y la ideología de cierto partido o interés puntual. Esta claro que en el siglo XXI las campañas políticas se definen por TV. Los candidatos a cualquier puesto gubernamental ya no necesitan de bases distribuidas por todo el territorio nacional, con partidarios que levanten la bandera de sus ideales y hagan correr las ideas de su candidato; sino que tienen seguidores virtuales y mediáticos. Posibles votantes que se suman por Facebook, Twitter o la nueva red social de turno; fanáticos televisivos a los que sólo les interesa la imagen del candidato y cuan gracioso da en televisión. O simplemente ciudadanos a los que “no les interesa la política”, y que solo esperan ver en el programa de mayor rating del prime time de cabotaje, las mejores frases armadas, bonitas, recurrentes y demagógicas; casi casi envueltas para regalo y con un hermoso moño a lunares.
Entonces, para entender y verlo mas claro, imaginemos que colocan a nuestra sociedad en una máquina lavarropas. Cada ciudadano, como cada prenda, se mezcla y se relaciona con el de al lado. En ese girar, en ese centrifugado; los grupos de poder (con los medios y los políticos como herramientas), arrojan el polvillo que limpiará de ideologías y de pensamiento crítico a cada uno de nosotros. Así, en un trabajo minucioso, logran su cometido. Por suerte, la prueba de la blancura ideológica no tiene el 100% de efectividad, y siempre alguna prenda sucia queda o destiñe a una parte del resto.