sábado, 11 de agosto de 2012

El ombligo del mundo


 La no-diversidad y el intento homogeneizador desde el Poder


A lo largo de los años, a lo largo del curso de la humanidad, la historia fue contada desde el poder en todos sus estratos. La característica conservadora con intención de mantener aquel poder, podía -y puede aun en la actualidad- valerse de diferentes artilugios en la búsqueda del Statu quo. La utilización de la religión –con conformidad de la institución- como herramienta apaciguadora de masas y vocera exclusiva de la Voz máxima; junto al uso de la violencia en dos planos concretos: la represiva, directa y silenciadora de discursos que intenten resaltar sobre la mayoría, sumada a la otra violencia, la coercitiva que baja de los medios de comunicación –masivos o no- implementados desde las altas esferas de poder; permiten que la realidad se piense, se cuente y se imponga con la justificación del sentido común por un lado, y el filo de la espada por otro.
Y en esta clasificación y diferenciación de los lugares de poder, las relaciones Occidente-Oriente, Centro-Periferia, Clases Alta y Baja, Hombre-Mujer, etc.; se tornan  de cierto valor intrínsico para el análisis, porque la disputa se encuentra inserta ahí dentro. Y la voz y la escritura del curso de la historia partirán de ése lugar y lo cruzarán de tal manera, que es necesario escarbar en profundidad la sucesión de los acontecimientos, y a su vez, tomar la distancia necesaria para desprendernos aunque sea un poco de cierta subjetividad que tenemos impregnada.
En el texto de Umberto Eco (2009) podemos apreciar algo de esto: descubrimientos científicos y sagradas escrituras no eran compatibles en la Edad Media[2]. Cualquier teoría diferente a la oficial –con fuerte respaldo eclesiástico- era tomada por pagana[3].  Como así también se rebatían nuevos pensamientos o intentos de lanzarse a un mundo nuevo y desconocido, haciendo hincapié en teorías sin fundamento y totalitarias, pero con el visto bueno del poder oficial: como el imaginar la superficie plana de la Tierra, o que el planeta era sostenido por cuatro tortugas, etc.
Pero también vale la pena aclarar un punto importante y sustancial en todo período histórico: la negación y la ceguera devienen en la mayoría de los casos del desconocimiento. Y obviamente que el desconocimiento viene con el temor como compañero, y más aún cuando nuevas teorías descabelladas para ése momento histórico intentan desarticular algún paradigma estanco, que indefectiblemente llevará a romper el molde del poder y la tranquilidad que brindaba el Statu quo.

Invisibilidad de lo diferente, de lo Liberador
En la Edad Media las fiestas oficiales intentaban no modificar el orden existente, sino que actuaban como una fortificación de ideales del régimen vigente. Intentaban consagrar el orden social, la estabilidad y la no modificación del mundo tal cual era conocido[4]. La fiesta oficial  “…era el triunfo de la verdad prefabricada, victoriosa, dominante, que asumía la apariencia de una verdad eterna, inmutable y perentoria.”[5]
Una buena manera de entender cómo se mira, cómo se cuenta y cómo se oculta, es intentar desatar algún nudo en donde en su interior se encuentre alguna situación o acto que haya sido invisibilizado por el poder, la iglesia o la cultura oficial. Y el análisis efectuado por Mijail Bajtin (1987) sobre la cultura popular, el carnaval y la risa como una especie de Efecto Mamushka -que fue invisibilizado por diferentes conveniencias, y ocultado por distintos intereses- nos da cuenta y aclara en cierta medida el panorama del análisis. En este, Bajtin aclara:
 “…la risa popular y sus formas, constituyen el campo menos estudiado de la creación popular. La concepción estrecha del carácter popular y del folklore (…) excluye casi por completo la cultura específica de la plaza pública y también del humor popular en toda la riqueza de sus manifestaciones. Entre las numerosas investigaciones (…) la risa no ocupa sino un lugar modesto…”[6]
Igualmente, que se haya invisibilizado no implica que no haya ocurrido, sino que el efecto real y contundente es que no figuren en la historia oficial, la historia de libros y manuales que se dan a conocer en el plano de la cultura ofrecida y publicada para las masas. No nos ha sido revelada, dice Bajtin, y esta claro que la causa es que ésa visión del mundo no se condecía con el tono serio, religioso y feudal de la cultura oficial.  Y esta visión de las relaciones del hombre -y entre los hombres-, era una visión del mundo totalmente diferente, ajena a la oficial que propiciaba la Iglesia y el Estado[7]. Según Bajtin, “…parecían haber construido, al lado del mundo oficial, un segundo mundo y una segunda vida (…) creaba una especie de dualidad del mundo…”, en donde la gente vivía el carnaval y no sólo asistía; siendo éste una forma de vivir la vida y no el mero escenario y la situación pasajera del festejo, sino que era la vida misma.[8]

Modernidad europea y nada más
En cualquiera de las dos nociones de Modernidad que propone Enrique Dussel, podremos entender con más amplitud los conceptos que estamos analizando. En una de las nociones, la modernidad se cuenta por hechos ligados estrechamente con la historia interna de Europa. No se tiene en cuenta como valedero, ni se mencionará como sucesos a la altura de Europa, cualquiera que sucediera fuera de los límites de ésa zona. En el otro concepto de Modernidad, la historia se cuenta desde el poder económico, y por ende de dominación planetaria, entre los siglos XV y XX desde Europa hacía afuera. No importan otras valoraciones, sino cómo sucede la dominación de las potencias sobre la periferia.
Para poder desmenuzarlo mejor, analicemos cada uno de los conceptos:
1)                          Según Dussel, el primero es “eurocéntrico, provinciano, regional”[9] y toma como acontecimientos históricos clave: la Reforma, la Ilustración y la Revolución Francesa. Y el punto clave para hablar de eurocentrismo, es indicar como punto de partida de la Modernidad, ciertos fenómenos intra-europeos; porque demuestra el alcance de la mirada para empezar a contar la historia. Los argumentos de esta toma de posición podríamos decir que, minimamente son precarios, porque se centran en su propio devenir histórico y en su propia coyuntura sin levantar la vista de su ombligo para ver un poco más allá.
2)                          La segunda visión va más al fondo del asunto, y se para en el pedestal con la intención de recrear el relato desde el poder que le brinda “definir como determinación fundamental del mundo moderno el hecho de ser (sus Estados, ejércitos, economía, filosofía, etc.) ‘centro’ de la Historia Mundial.” Y deja entrever que antes de 1492, los diferentes imperios o sistemas culturales coexistían; y sólo con la implementación de aquel Sistema-mundo, “…todo el planeta se torna el “lugar” de “una sola” Historia Mundial…”. [10]

Conclusiones
¿Qué grado de invisibilidad tiene la mirada histórica que relata nuestro devenir? Porque creo al menos que, como todo discurso se carga de subjetividad, toda mirada invisibiliza algo. Debe ser innato. El punto a reflexionar sería no tanto el qué (aunque tiene su real importancia), sino el por qué o el para qué. Y aquí reaparecen los intereses económicos, religiosos, culturales o de cualquier tenor. Si la voz y la pluma que relatan el curso de los acontecimientos resaltan a unos sobre otros, esconden al raro o diferente y silencian lo moralmente incómodo; nuestro deber es hacer oír todas las voces, tomar otras plumas y escribir. Y por sobre todas las cosas, quitar la venda de los ojos en aquellos que todavía no pueden ver con claridad la magnitud y la diversidad en el acontecer de nuestras vidas.


[1] BRADBURY, R (1953), Fahrenheit 451, Ed. Orbis
[2] La Edad Media es una etapa de la Historia Europea que se extiende desde la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 hasta la caída de Constantinopla (Imperio Romano de Oriente) a manos de los turcos en el año 1453 o bien hasta el Descubrimiento de América en 1492. Igualmente nunca hubo una ruptura brusca en el desarrollo europeo, ni desde la Antigüedad a la Edad Media, ni posterior a ésta. El concepto fue creado en el renacimiento, en donde  se advirtió que aquel período tenía características propias. El término igualmente tenía connotaciones despectivas por ser una época oscura comprendida entre dos épocas de esplendor cultural (entre la Edad Clásica y la Edad Moderna)
[3] ECO, U (2009), La redondez de la tierra en el Medioevo, traducción de Cristina Sardoy, La Reppublica y Clarín
[4] En la Edad Media el sistema político y económico fue el Feudalismo y la estructura piramidal de la sociedad dividida en estamentos: Nobleza, Clero y Población campesina. Por un lado campesinos y siervos estaban en la base, mientras que la nobleza y los estamentos eclesiásticos eran los más poderosos.  Esta época histórica se divide en tres períodos: Alta Edad Media  entre siglos V y X (invasiones bárbaras, reinos germánicos, aparición del Islam y auge del Imperio Bizantino; Plena Edad Media entre los siglos XI y XIII (período de las Cruzadas, Feudalismo y los movimientos artísticos Románico y Gótico); y la Baja Edad Media en los siglos XIV y XV (auge del comercio y la aparición de las incipientes monarquías nacionales que darían lugar  a los principales Estados Modernos: Inglaterra, Francia y España)
[5] BAJTIN, M (1987) La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. El contexto de Francois Rabelais, Ed. Alianza Estudio, Madrid, Pág. 15
[6] BAJTIN, M (1987) La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. El contexto de Francois Rabelais, Ed. Alianza Estudio, Madrid, Pág. 9
[7] La Edad Media es una época profundamente religiosa,  había un teocentrismo dominante y los centros religiosos eran en general el único foco de la cultura y en donde se conservaba la historia pasada. Era el único lugar  donde se enseñaba a leer y a escribir. La lengua utilizada  en la escritura era el Latín.
[8] BAJTIN, M (1987) La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. El contexto de Francois Rabelais, Ed. Alianza Estudio, Madrid, Pág. 11 y 13
[9] DUSSEL, E (1993) Europa, modernidad y eurocentrismo en E. Lander comp., Pág. 45
[10] DUSSEL, E (1993) Europa, modernidad y eurocentrismo en E. Lander comp., Pág. 46

sábado, 31 de marzo de 2012

Imágenes

La cuestión Engañosa
La definición de signo icónico es analizada en el texto Semiología de los mensajes visuales por Umberto ECO (1982), y es problematizada en el ámbito exclusivo y exhaustivo de la definición propia, del uso de las palabras adecuadas para tal fin. El autor da cuenta –y entiende el sentido- de la definición primaria de Peirce sobre los íconos, “…como aquellos signos que tienen una cierta semejanza innata con el objeto al que se refieren.”[1]; para luego poner en el tapete de análisis la definición planteada por Charles Morris, quien dice que “…es icónico el signo que posee algunas propiedades del objeto representado o, mejor aún, ‘que tiene las propiedades de sus denotados”
Y aquí es el punto en donde Eco alude al sentido común y menciona el engaño, porque la definición de Morris, a través del sentido común, es totalmente compatible, pero tiene destino autodestructivo. Y se entiende con simpleza, porque es muy difícil que un signo icónico realmente tenga las propiedades del representado, ni siquiera algunas. Aparece el ejemplo de un retrato de la Reina Isabel (en donde aparecen similitudes entre el retrato y la Reina relatados y caracterizados, sin por eso decir que son idénticos), pero ocurriría lo mismo con una fotografía, un grabado o un film de una persona o un objeto cualquiera. En el papel fotográfico no encontramos las texturas, los colores, los aromas ni las dimensiones de lo denotado. Tampoco ocurrirá en una película ni en un dibujo. El signo icónico de Peirce es semejante (Morris más adelante dirá que “es semejante en algunos aspectos”), y en esta semejanza es en donde Eco hace pie, porque afirmar la posesión de las propiedades del denotado, es exigir mucho. Tendría que ser directamente un clon o una copia exacta, y también ahí habría que efectuar otro tipo de análisis.
Ejemplo publicitario
Tal es el caso del anuncio publicitario de cerveza con el que ejemplifica Eco. La imagen de un vaso lleno de cerveza fresca y espumante en forma de publicidad no es el vaso en sí, pero se asemeja y nos provoca distintas sensaciones y estímulos. Y esto es así por nuestra experiencia adquirida en relación a las bebidas en general, y a la cerveza en particular. Con algo de simbólico, la mayoría de nosotros sabe que cuando vemos un vaso con una bebida fría en su interior, diferentes colores, brillos y luces actúan, brindando y siendo parte fundante de ésa sensación. Y por el color, la espuma y la densidad podemos deducir que aquel es un vaso con cerveza. Eco habla de coordinación de todos estos factores “…hasta que se genere una estructura percibida que, sobre la base de experiencias adquiridas, (…) permite pensar: ‘cerveza helada en una vaso”[2]
Como si fuera un código habitual –salvo los niños de corta edad- cada vez que vemos cualquier cartel en las calles o en los televisores, cuando vemos una película o una fotografía, o cuando mantenemos una conversación vía Internet con un amigo a familiar; logramos saltear todos estos pasos de análisis para ver en el signo icónico las propiedades de lo denotado, y seguir el curso natural del día a día.
Fragmentos de un razonamiento
Eco (1982:25), comienza su análisis haciendo hincapié en la función indicial, y cómo esta tiene relación con lo convencional y con las experiencias propias, remarcando que:
 “…todo índice visual me comunica algo (…) en relación con un sistema de convenciones o de experiencias aprendidas. A partir de la presencia de huellas sobre la tierra, deduzco la presencia de un animal únicamente si aprendí a establecer una relación convencional entre ese signo y ese animal. Si las huellas son huellas de algo que nunca vi, no reconozco al índice como tal, sino que lo interpreto como un accidente natural.”
Luego hará uso de las definiciones de Peirce y Morris –ya mencionadas en este texto, en el punto “La cuestión engañosa”- para poner el foco en la rigurosidad, la semiología y el sentido común; y así poder adentrarse en el principio de la nueva definición de signo icónico. Cuando se refiere en el análisis del anuncio de la cerveza, al momento de encontrarse con un dibujo o una imagen, Eco (1982:27), comenta:
 “siento algunos estímulos visuales y los coordino como estructura percibida. Trabajo a partir de los datos de experiencia proporcionados por la sensación: los selecciono y los estructuro según sistemas de expectativas y suposiciones que son resultado de la experiencia precedente, y por lo tanto, en relación con técnicas aprendidas, vale decir, según códigos.”
Finalmente hace la aclaración de que “…un signo puede denotar globalmente algo percibido (…) entre las condiciones de la percepción, elegimos los rasgos pertinentes, este fenómeno de reducción se verifica casi en la totalidad de los signos icónicos, pero de modo particularmente manifiesto en los estereotipos, los emblemas…”; y brinda los ejemplos de carteles callejeros o de dibujos de Walt Disney para referirse a las expresividad (1982:35-36).
Entonces Eco (1982:30) llega a la definición ampliada de signo icónico, y la expresa así:
“Diremos entonces que los signos icónicos reproducen algunas condiciones de la percepción del objeto, pero después de haberlos seleccionados según códigos de reconocimiento y haberlos registrado según convenciones graficas por las cuales un signo arbitrariamente dado denota una condición dada de la percepción o, globalmente, denota un precepto arbitrariamente reducido a una representación simplificada.”
Cómo llegar a un nuevo lugar
¿Podríamos afirmar que tal imagen se refiere a una cosa o a una persona, si nunca vimos a esa cosa o si no conocemos a tal persona? Pasaría lo mismo con un graffiti, un dibujo o una obra de arte. Si no poseemos el código para entenderlo, ¿significa algo? Al ver una huella en la arena mojada de la playa, siempre detectamos las diferentes marcas (de un perro, de una camioneta, de una pareja que pasó caminando, etc.), pero a veces también vemos huellas extrañas que tardamos en distinguir o nunca terminamos de hacerlo. Estamos en el terreno de lo desconocido, y estamos en problemas, pero ocurre algo parecido con lo que sí conocemos. Al ver una caricatura de un personaje famoso del deporte, el espectáculo e de la política ¿es las masividad lo que hace que lo reconozcamos o son los rasgos y peculiaridades de ése personaje –agigantados por el caricaturista- lo que nos llevan a pensar su nombre al momento de ver el dibujo? Por otro lado, la famosa fotografía de Ernesto “Che” Guevara podría ser el puntapié para pensarlo en distintos modos. Al verla, cualquiera diría “ése es el Che”, alguno resaltaría que no es el Che, sino que es una imagen de él, algo icónico; y otros lo asociarían con la Revolución Cubana, con Argentina, con libertad o rebeldía, y también con el marxismo o el comunismo. Y ahondando en estos detalles, el ejemplo de la cebra  aparecido en el texto de Eco (1982:30), es imprescindible para entenderlo. Sin las rayas blancas y negras, podríamos pensar en un burro o hasta en un caballo; pero las rayas son el distintivo de ése animal y le dan identidad en el dibujo. Como la boina con la estrella, lo es del Che Guevara, o como los rasgos peculiares resaltados en la caricatura lo son de ciertas personas.
Entonces tenemos que la semejanza y las experiencias adquiridas se entrelazan con las convenciones y las percepciones; y nos posicionan de determinada manera frente a los signos icónicos que se nos presentan en nuestra cotidianeidad. Y aunque no sea algo conciente, constantemente realizamos estos mecanismos con distintos lugares, objetos y personas. La cuestión es entender el mecanismo y no pasarlo por alto.



[1] ECO, U (1982) “Semiología de los mensajes visuales”, en Análisis de las Imágenes, Buenos Aires, Pág. 25
[2] ECO, U (1982) “Semiología de los mensajes visuales”, en Análisis de las Imágenes, Buenos Aires, Pág.27

jueves, 15 de diciembre de 2011

El discurso político de las Izquierdas argentinas en la campaña electoral 2011, según los medios

Análisis de la participación de la Izquierda Argentina -en sus diferentes expresiones- en las elecciones 2011, y como se retrató en los portales de los medios informativos La Nación y Perfil. Los spots, las notas informativas / opinión, y los comentarios de los usuarios son el objeto de análisis y la muestra más clara de cómo se plantean las cosas.


Aclaremos el panorama
Es necesario poner las cosas en su lugar antes de comenzar con este análisis. La Izquierda argentina nunca tuvo un lugar preponderante en nuestra sociedad, y mucho menos en los medios de comunicación masiva, que son en una doble función, fiel reflejo de la sociedad que los consume, y a su vez creadores de la “realidad” cotidiana que les marca la agenda a sus ciudadanos. Es más, la Izquierda fue colocada siempre en el lugar del cuco comunista, de la usurpación de propiedades materiales, de reclamos y/o manifestaciones, etc. Todo lo mismo y en una misma bolsa. Sin diferencias. Sin medias tintas. La Izquierda “siniestra” no alude a más explicaciones. Mientras menos se escuchen sus reclamos y menos presencia mediática, mejor. Mucho mejor. Sobre todo para los medios relacionados con la elite económica nacional.
En estas elecciones 2011, en donde se rompieron algunos paradigmas, la Izquierda argentina obtuvo cierta relevancia en los comicios. Y esto se debe en gran parte al contexto Latinoamericano e Internacional tan diferente uno del otro. De unidad y con gobiernos de centro izquierda el primero; y de crisis económica, desempleo, erráticas políticas del FMI y salvataje a entidades financieras, el segundo. Con esta situación planteada, el Frente para la Victoria (FPV) -tras ocho años de continuidad Kirchnerista en el poder (2003-2011, Néstor primero, Cristina después) con su modelo económico/político como caballito de batalla de la izquierda peronista- obtuvo el 54% de los votos y la reelección de Cristina Fernández de Kirchner hasta 2015.
En segundo lugar quedó el socialista Hermes Binner (siendo el candidato presidencial que más creció tras las Primarias). Con base gubernamental en la provincia de Santa Fe, y con loables propuestas -más que reclamos vacuos e infundados-, el Frente Amplio Progresista (FAP), pudo armar una oposición creíble, a la que no le hizo falta depender del Radicalismo, ni hacer alianzas con Pino Solanas. El 17% en el escrutinio final, lo dejaron muy lejos del Kirchnerismo (casi un 40% de diferencia); pero le posibilitarán ser la primera oposición, sin por eso tener que ser cabeza del monstruo opositor.
Por su parte, Jorge Altamira del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FI), usufructuó de manera considerable y acertada el poco espacio mediático ofrecido por los canales de noticias a la izquierda tradicional. Antes de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), capitalizó sus 15 minutos de fama, cuando al terminar una entrevista radial, el periodista/chimentero Jorge Rial (uno de los mediáticos con más seguidores en Twitter), fomentó la votación de Altamira para que el FI pudiera entrar a las elecciones de octubre 2011. El hashtag #unmilagroparaaltamira sumó adeptos rápidamente, y el FI pasó las primarias para competir en las definitivas. Y esto no quedó ahí. El 23 de octubre ocupó el sexto lugar, detrás de Ricardo Alfonsín, Alberto Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde; pero dejando en último lugar a Elisa Carrió, quién paradójicamente en las elecciones presidenciales de 2007 había sido primera oposición.
El bipartidismo clásico argentino (Radicales y Peronistas), fomentado desde siempre por los medios argentinos, en éstas elecciones reflejó el proceso en decadencia de los partidos tradicionales en las últimas dos décadas.  La figura poco carismática de Ricardo Alfonsín por la UCR (con alianzas vacías junto a Francisco De Narváez) o el intento de resucitación fallido del, ahora opositor, Eduardo Duhalde (con las inconclusas primarias partidarias del PJ disidente con Alberto Rodríguez Saa –de las cuales se bajó por estar perdiendo en su propio distrito: el Gran Buenos Aires-); no fueron fundamento ni base para una real oposición eficiente. Ni hablar de Elisa Carrió, que para las elecciones de octubre decidió ocultarse de la publicidad mediática, mientras el mensaje de la Coalición Cívica –su partido- proponía el corte de boleta para poder colocar un diputado. Desde los mismos medios opositores al gobierno actual se criticó la participación de radicales y peronistas antikirchneristas –con sus respectivas ramificaciones y transformaciones partidarias- tras las PASO, dejando un hueco vacío de representatividad y legitimidad que el propio socialismo logró llenar por mérito propio, pero también como una “nueva y única oposición” real y confiable.
Entonces los tres partidos mencionados con sus respectivos candidatos, ligados en cierto punto con el pensamiento de izquierda en Argentina, tuvieron en esta campaña electoral una relevancia inusitada, y ocuparon un lugar preponderante e inesperado en nuestra joven democracia. Los medios de comunicación masiva le prestaron una extraña atención, ya sea para la candidata kirchnerista-peronista a la reelección (FPV); como a la oposición socialista con posibilidades de ocupar el segundo lugar (FAP); y también al  nuevo espacio ocupado por la izquierda tradicional argentina(FI), que más allá de los reclamos eternos por los derechos de los trabajadores y las políticas anticapitalistas, esta vez tuvieron una gran relevancia en las redes sociales.
Tanto la Ley de Partidos, como así también la Ley de Medios, fueron movilizantes en lo referido al discurso político, informativo y al de los usuarios de los medios en general. Más allá de la puesta en funcionamiento y la desconfianza que haya generado en éste arranque; el alcance político y publicitario -junto a la masificación de los spots de campaña- sobre la gran mayoría de los hogares, nos ilumina aunque sea el fondo del camino a recorrer en la joven democracia argentina. Y la Izquierda Argentina, expresada en los 3 candidatos mencionados –y con una medida distinta en cada caso – encontró en la propaganda política, una nueva, eficaz y eficiente manera de mostrarse y hacer conocer sus ideas.

Al hablar de diferentes medidas ideológicas de Izquierda en cada candidato, también lo podemos relacionar con su posicionamiento y sus resultados en las elecciones. Unos, la centro Izquierda del FPV, con el convencimiento del primer lugar casi asegurado y los logros de 2 mandatos de gestión para mostrar. Otros,  el socialismo santafesino del FAP, con una escalada de intención de voto y el posicionamiento en el segundo lugar en las generales (que lo dejan como primera oposición a nivel nacional). Y por último, la Izquierda tradicional del FI, con un discurso claro y sin grises, con la intención de lograr una banca en diputados. Las posibilidades esta vez fueron mucho más igualitarias que antaño en lo que refiere a la publicidad del discurso político mediante spots.

Por otro lado, las diferencias en apariciones en los medios gráficos, ya sea en editoriales o notas periodísticas, es notoriamente desigual. Y la pregunta subyacente del porqué de tal actitud por parte de los Medios, más que brindar respuestas abre a otros interrogantes; y se relaciona directamente con la intención del voto, con los intereses corporativos, y profundamente con el tipo de ideología del partido o del candidato. La coyuntura y el contexto político hacen que cada nota de opinión aparecida en ambos portales, sea contraria a los intereses oficialistas. ¿Esto es casualidad? No, seguramente que no es así. Y no esta mal que cualquier periodista pueda opinar y tener una mirada crítica al respecto de la situación del país. Pero es absolutamente raro y sospechoso que las editoriales de los días previos al cierre de campaña sean netamente anti oficialistas, y no hagan lo mismo con ciertos candidatos opositores.


Por último, un claro signo de los tiempos actuales, es la participación –vía Internet- de los ciudadanos mediante su opinión en esta gran “bolsa de comentarios” en que se han convertido los Medios (en su costado virtual). Con la televisión como uno de los eslabones previos a Internet, podríamos definir esta participación de los sujetos externos a los medios, como “representantes del ahí afuera”[1]; y a la situación dada, como similar a la Post-Neo TV, en donde la crisis de credibilidad de los medios informativos por un lado, y el auge de las redes sociales por el otro, reconfiguró -a la fuerza, de un solo golpe y sin medias tintas- la naturaleza toda de los medios masivos. 


[1] VERÓN, E. Televisión y política: historia de la televisión y campañas presidenciales, en Antonio Neto y Eliseo Verón (comps.)

sábado, 17 de septiembre de 2011

LA OLA: Ideología y Sujetos, según Althusser

-Según tu opinión, no es posible que en Alemania haya una dictadura ¿Verdad?-Preguntó el profesor.
-De ninguna manera, somos mucho más inteligentes ahora.-Afirmó el estudiante.1
¿Podemos pensarnos por fuera de la Ideología? ¿Podemos estar exentos de que nos incluya alguna ideología particular en cualquier momento de nuestras vidas? ¿Realmente podemos elegir entre estar o no inmersos en la Ideología?
No creo que podamos, porque la Ideología cruza todas las acciones del hombre. De alguna u otra manera, al actuar de determinado modo, estaremos siguiendo parámetros, realizando diferentes rituales sociales y participando en ciertas prácticas reguladas. Y todo esto nos lleva a pensar indefectiblemente en los Aparatos Ideológicos del Estado (AIE), -concepto enunciado por Louis Althusser- que designa a “…cierto número de realidades que se presentan al observador inmediato bajo la forma de instituciones distintas y especializadas…”, en donde, por un lado tenemos la pluralidad de estos AIE (religiosos, escolar, familiar, jurídico, político, sindical, de información y cultural), que funcionan “…masivamente con la ideología como forma predominante, pero utilizan secundariamente, y en situaciones límite, una represión muy atenuada, disimulada, es decir simbólica ”, y que por otro lado “ …lo que unifica su diversidad es ese mismo funcionamiento, en la medida en que la ideología con la que funcionan está, en realidad, siempre unificada, a pesar de su diversidad y sus contradicciones, bajo la ideología dominante, que es la de ‘la clase dominante’…”2.
En la película del 2008, La Ola (Die Welle), del director Dennis Gansel, podremos ver como la categoría Ideología, como así también las nociones de Interpelación y Sujeto, subyacen en diferentes escenas; retratando a los alumnos adolescentes y al profesor Rainer en un espiral incontrolable, que comienza en la clase del proyecto semanal de Autocracia de una escuela secundaria alemana, prosigue al encontrarlos como un colectivo uniforme, y termina dramáticamente en la reunión final del grupo en el anfiteatro.
Toda Ideología interpela a los individuos como sujetos

En la escena de la primera clase de autocracia, podemos ver como el Profesor Rainer es colocado como líder, como Sujeto único y absoluto. A partir de allí, los alumnos (que son interpelados como sujetos libres) se someten libremente a las órdenes del Sujeto.
En el aula de Autocracia, se produce la interpelación de los individuos como sujetos (1); su sujeción al Sujeto (2); el reconocimiento mutuo entre los sujetos y el Sujeto, y entre los sujetos mismos (3); y por último el reconocimiento del sujeto por él mismo (4). El efecto (que completa este cuádruple sistema) que produce y asegura la estructura especular redoblada de la ideología es, según Althusser, “la garantía absoluta que todo está bien como está y de que, con la condición de que los sujetos reconozcan lo que son y se conduzcan en consecuencia, todo irá bien…”3.

Prácticas reconocidas
Las prácticas reguladas del grupo de Autocracia empiezan a ser una constante que no se detendrá, sino que por el contrario, comenzarán a aumentar y ser lo identificatorio del grupo adolescente. Al comienzo de la segunda clase, vemos como el profesor y los alumnos marchan en el lugar, asemejándose a un grupo militar, pero generando un movimiento uniforme, un movimiento que los une, que los hace sentirse una materia homogénea. El profesor Rainer los alienta en este sentido, al vivarlos con “¿Pueden sentirlo? ¡Como poco a poco nos volvemos uno solo! ¿Ese es el poder de la comunidad!” Y casualmente (o no tanto), la imagen nos muestra a Jim, el joven más entusiasta con la propuesta del profesor, marchando y mirando al frente. 
Mas tarde ante la pregunta de Rainer sobre cómo reconocer a una comunidad, se habla de vestimenta, o mejor dicho de uniformes; y aparecen 2 opiniones: la primera afirma que “los uniformes eliminan las diferencias sociales”; mientras que la segunda confirma que “también eliminan la individualidad”. Posteriormente a esto, la camisa blanca será la vestimenta/uniforme del grupo, y será una referencia.
Podemos ejemplificar y entender cómo Althusser aborda esta situación:
“…veamos lo que pasa en los individuos que viven en la ideología, o sea con una representación determinada del mundo (religiosa, moral, etc.) cuya deformación imaginaria depende de su relación imaginaria con sus condiciones de existencia (…) con las relaciones de producción y de clase (…) Un individuo cree en Dios, o en el Deber, o en la Justicia, etc. Tal creencia depende de las ideas de dicho individuo, por lo tanto, de él mismo en tanto sujeto poseedor de una conciencia en la cual están contenidas las ideas de su creencia (…) El individuo en cuestión se conduce de tal o cual manera, adopta tal o cual comportamiento práctico y, además, participa de ciertas prácticas reguladas, que son las del aparato ideológico del cual ‘dependen’ las ideas que él ha elegido libremente, con toda conciencia, en su calidad de sujeto…”4
 
La elección del nombre que identifica al grupo, junto a la aparición del logo, las pintadas, y por último el saludo; amplifican el concepto y demuestran las actitudes, las practicas y las acciones que ilustran el movimiento del grupo, cómo así también la violencia o la separación ante los que no pertenecen a él.

Los sujetos “marchan solos”
Cerca del final de la película, el profesor Rainer (o mejor dicho, el Sr. Wenger) propone un último encuentro del grupo en el anfiteatro, luego de la charla que tuvo la noche anterior con uno de sus alumnos, Marco. Al comienzo del encuentro, el profesor lee algunos extractos de las cartas de los alumnos, en donde el sentimiento de grupo y de pertenencia, son resaltados. “Ya no se trata acerca de quién es el mas guapo, o el mejor o el de más éxito”, “La Ola nos ha hecho iguales”, “Raza, religión y estatus social ya no tienen importancia”, “Todos pertenecemos a un movimiento”, “La Ola nos dio un nuevo significado”, “Un ideal por el cual vale la pena luchar”, entre otras. La ideología en este caso interpela, y obtiene el reconocimiento del lugar ocupado por los sujetos y previamente asignado.

Pero la escena final cambia, muta, y se trastoca. Marco se rebela, se enfrenta al líder e intenta mostrar otra realidad. Pero esta situación nos demuestra, en palabras de Althusser, como:
“…los sujetos ‘marchan’, ‘marchan solos’ en la inmensa mayoría de los casos, con excepción de los ‘malos sujetos’ que provocan la intervención ocasional de tal o cual destacamento del aparato (represivo) (…) Pero la inmensa mayoría de los (buenos) sujetos marchan bien ‘solos’, es decir con la ideología. Se insertan en las prácticas gobernadas por los rituales a los AIE (…) Si, los sujetos ‘marchan solos’. Todo el misterio de este efecto reside en los dos primeros momentos del cuádruple sistema (…) 1) una subjetividad libre (…) 2) Un ser sojuzgado, sometido a una autoridad superior, por lo tanto despojado de toda libertad, salvo la de aceptar libremente su sumisión (…) El individuo es interpelado como sujeto (libre) para que se someta libremente a las órdenes del Sujeto, por lo tanto para que acepte (libremente) su sujeción, por lo tanto para que ‘cumpla solo’ los gestos y actos de sujeción. No hay sujetos sino por y para su sujeción. Por eso ‘marchan solos’…”5

Pensábamos que éramos mejores que eso…
“…excluimos de nuestra comunidad a todos los que no compartían nuestra opinión. Los lastimamos. Ni siquiera quiero saber de qué más hubiésemos sido capaces. Debo disculparme con todos ustedes. Fuimos demasiado lejos. Fui demasiado lejos”-concluye el profesor Rainer.
Nada está por fuera de la ideología, aún lo que aparente suceder externamente. Ésta ilusión es producto del mecanismo de la negación práctica del carácter ideológico de la ideología: “la ideología no dice nunca ‘soy ideológica’", y en la medida que ella es eterna, los individuos son siempre interpelados, son ya sujetos desde antes de nacer (nacen en un contexto determinado, con un nombre y un apellido, con un rol pre-asignado, etc.).
En La Ola (2008) reconocemos estas categorías. Althusser afirma que “…la existencia de la ideología y la interpelación de los individuos como sujetos son una sola y misma cosa…”6. Y lo vemos en los personajes, en las prácticas y en las situaciones; y es una demostración de que la ideología cruza y acompaña toda actividad del hombre. Un buen ejercicio sería imaginar cualquier situación de éste tipo, para la vida cotidiana de cualquiera de nosotros; poder abstraernos de nuestra rutina mental, y aplicar el pensamiento crítico para poder ver más allá de lo que estamos acostumbrados a pensar.
1 Dennis Gansel (2008). La Ola (Die Welle). Alemania.
2 Althusser, L. (1988). Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado. Freud y Lacan. Nueva Visión. Buenos Aires. Págs. 125, 127 y 128.
3 Althusser, L. (1988). Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado. Freud y Lacan. Nueva Visión. Buenos Aires. Pág. 152.
4 Althusser, L. (1988). Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado. Freud y Lacan. Nueva Visión. Buenos Aires. Pág. 142.
5 Althusser, L. (1988). Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado. Freud y Lacan. Nueva Visión. Buenos Aires. Pág. 152.
6 Althusser, L. (1988). Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado. Freud y Lacan. Nueva Visión. Buenos Aires. Pág. 147.