viernes, 15 de julio de 2011

Tan raro no es

        
¿Tan extraño nos parece la reelección de Mauricio Macri y el PRO en la Capital Federal? ¿Esperábamos otra cosa de las elecciones porteñas en este 2011? ¿Por qué?
Hace unos días se realizaron las elecciones a intendente en la Ciudad y el candidato del PRO obtuvo el 47,08% de los votos. En segundo lugar, y llegando al ballotage, quedó el candidato del Frente para la Victoria (FpV) Daniel Filmus, con el 27,78% del electorado. Bastante más atrás se ubicaron Fernando “Pino” Solanas, de Proyecto Sur, con el 12,82%; María Eugenia Estenssoro, de la Coalición Cívica (CC) con el 3,32% y Silvana Giudici de la Unión Cívica Radical (UCR) con el 2,06 %. El resto de los partidos políticos no llegaron al 2% del electorado[1].
Tres son los puntos importantes a destacar, y tienen estrecha relación en los resultados. El primero es que Macri en primera vuelta quedó a solamente un 4% de lograr la mitad más uno del electorado en su favor. No será una empresa difícil superar ése escollo en el ballotage del próximo 31 de julio. En segunda medida, Filmus obtuvo un 20% menos que el candidato porteño del PRO. En otro contexto político, en donde una alianza con el resto de los partidos relegados conforme una coalición anti-Oficialismo porteño (y no digo que éste no sea un ámbito de peleas embarradas de militancia mas ligadas a uniones por conveniencia que por luchas utópicas e ideológicas), y sumado a ésta, se realice un debate previo a la segunda vuelta con resultado favorable y contundente para Filmus; tal vez posibilite (y hay que remarcar ése tal vez) revertir esta situación negativa para el Kirchnerismo en la capital. Pero existe un tercer tema, no menos importante para este pensamiento: el resto dela oposición porteña no apoya al FpV. Es más, son anti-K y no quieren quedar pegados al partido de la presidenta Cristina Fernández de cara a Octubre. Y su posición esta clara de movida: se acercan al PRO para absorber sus votos y tener esperanzas en las elecciones para las presidenciales; o directamente se abstienen de opinar y dejan libre elección a sus votantes[2].
En paralelo a esto, un sector importante de los ciudadanos porteños (el caso del músico rosarino Fito Páez y su nota en Página12 podría ser un abarcativo ejemplo[3]), igualmente se escandalizan y asombran por la elección ganada por Mauricio Macri, a pesar de una mediocre administración y gobernación (porque vale la pena aclarar que tienen que ir de la mano, pero no son lo mismo lo político/económico y lo social/cultural). Las inacciones -adrede o no – de la intendencia del PRO en el período 2007 – 2011 ya fueron nombradas en los medios masivos de comunicación, pero vale la pena recordar y enumerar algunas: (1) la utilización de un porcentaje menor del presupuesto aprobado para Educación y Salud en cada uno de los años de gobierno; (2) la vinculación y ligazón estrecha de Mauricio Macri con las escuchas ilegales a legisladores de la oposición y del propio oficialismo porteño – Ruanova, Maffia, La Ruffa y el mismísimo Rodríguez Larreta -, como así también a Sergio Burstein (dirigente de Familiares de las Victimas del atentado a la AMIA) y a su propio cuñado, Néstor Daniel Leonardo[4]; (3) la aparición en escena de la Unidad de Control del Espacio Público (UCEP) como fuerza represiva y de “limpieza” de indigentes en la noche porteña; (4) colocar al polémico Jorge “Fino” Palacios[5] al frente de la Policía Metropolitana (en donde un 80% de los altos cargos de la nueva fuerza de seguridad porteña estaba integrado por personal que había pertenecido a la Policía Federal  durante la última dictadura), (5) el nombramiento de Abel Posse –escritor reconocido por hacer apología de la dictadura y con declaraciones del tipo “reprimir es obligación del Estado”, o “infectaron con un virus ideológico” al referirse al gobierno K en un artículo publicado por el diario La Nación en las vísperas de su designación en diciembre de 2009 - al frente del Ministerio de Educación[6]; (6) la desatención del Sistema de Salud Público con falta de insumos y condiciones edilicias irregulares incluidas ; (7) la ausencia de mantenimiento en infraestructura en Educación, sumado a la falta de becas y de vacantes en el nivel inicial, (8) la promesa ampliamente incumplida de los 10 Km de subte por año de gestión PRO; entre muchas otras[7].
¿Pero porqué resulta tan extraño que en el 2011 Mauricio Macri haya obtenido el 47 % de los sufragios porteños? Recordemos que esta ciudad tuvo como intendente en los '90 al radical Fernando de la Rúa, con su posterior victoria en 1999 a nivel nacional con la Alianza. Y en 2007 eligió a Macri por primera vez como su candidato predilecto. ¿Existirá una supuesta idea que diga que los habitantes de la Capital Federal no son de derecha? ¿O son más progresistas que alguna otra provincia o ciudad de la República Argentina? Ni hablemos de socialismo o de izquierda, porque todos conocemos la respuesta. Creo que lo mejor sería tomar estas elecciones porteñas como punto de partida para que todos nosotros, como habitantes democráticos de nuestra Argentina repensemos, militemos – según sea el caso de cada uno –, nos juntemos y trabajemos en modificar lo que creamos que se hace mal en cualquier nivel dirigencial. El debate, las discusiones de ideas y el acto mismo de votar no son hechos menores. Diez años atrás estábamos perdidos como sociedad. Hoy se habla de política en todos lados, y la lucha central se da en los principales formadores de opinión: Los Medios. No perdamos esperanzas. El cambio sigue estando al alcance de la mano. Sólo tenemos que ponerlo en acción.


[5] Ver el curriculum de Jorge “Fino” Palacios en http://www.4semanas.com/nota.php?id=2429
[6] Leer artículo completo de Abel Posse en http://www.lanacion.com.ar/1209779-criminalidad-y-cobardia


martes, 31 de mayo de 2011

Utopía

¿Sos utópico?
Afirmar que las Ciencias Sociales y la Utopía tienen una ligazón importante, no creo que haga saltar a nadie de la silla; pero resaltar que la segunda es motor de la primera nos da cuenta de la importancia de los sueños y la esperanza, en lo referido a los cambios fundantes en la sociedad venidera. O por lo menos la sociedad que esperamos cambiar, una porción no menor de la humanidad.
Y las utopías aquí nos toman por asalto, nos envuelven y nos guían en nuestro camino, en nuestro recorrido del presente con miras al futuro. Sin la utopía no funcionaríamos. Tal vez, lo mejor sería darle sentido a ésa palabra, resignificarla. Con definiciones y metáforas, comenzar a entenderla según nuestro bagaje, nuestros conocimientos previos; y poder así comprender el mensaje interior del significado de Utopía.
Podemos nombrar a la Real Academia Española, y su definición de utopía[1]: plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación. ¿No parece del todo optimista, verdad? Es más, no nos da la impresión de una definición que demuestre algo de esperanza. No desesperemos, vayamos por otra.
El escritor francés, Anatole France, nos marca el camino, al indicar que “La utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor[2]. Vemos como se remarca lo maravilloso de emprender un recorrido con una meta, con un sueño. Y es una guía de lo que vendrá, que es un mañana esperanzadamente mejor.
Y por supuesto volvemos una vez más a Eduardo Galeano, que nos dice que: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar[3]. El escritor y periodista uruguayo da cuenta de la importancia del camino y el recorrido. De cómo la trama de la historia nos conduce al desenlace. Y la importancia y el disfrute de ése objetivo, en donde el cambio y la transformación nos movilizan.
Varios Ejemplos
Entonces caemos en la cuenta de ejemplificar la utopía. Encontrarla en la práctica. O por lo menos divisar discursos que implícita o explícitamente levantan la bandera del cambio social, de la transformación utópica de la sociedad. Algunos de estos discursos sociales, ciertamente actuales, que poseen carácter utópico, pueden ser:
Hambre Cero en Brasil: impulsado por el gobierno brasilero del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en 2003, el plan asumió la responsabilidad de garantizar a todos los brasileños, el derecho a la alimentación. Para esto no solo se transfirieron renta y/o alimentos, sino que se debieron generar políticas de inclusión social que mejoren la distribución rentística, y que a su vez se generen nuevos empleos.
Los criterios para detectar el público que formaría parte de este plan, fue el ingreso familiar o la línea de la pobreza. Se estimaron 9,3 millones de familias, o el equivalente a 44 millones de brasileños. Para poder lograrlo, la ejecución se plantó sobre la implementación de políticas públicas por parte del Estado y la construcción participativa de la sociedad en el acompañamiento.[4] En 2003, al inicio del gobierno de Lula, había 54 millones de personas por debajo de la línea de la pobreza. Para el año 2009 la reducción de la desnutrición llegaba a un 73%,  y a un 45% la baja en mortalidad infantil.[5]
Separación de la Basura en Capital Federal: desde el año 2006, y con cierto tinte ecologista, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires –con Mauricio Macri como gobernador porteño- promueve el plan “Basura Cero”, que se reglamentó como Ley 1.854 en mayo de 2007; y se orienta a la reducción progresiva de los rellenos sanitarios. 
Para lograrlo se plantean medidas de reducción en la generación de residuos, recuperación y reciclado de la basura y por sobre todo, la toma de conciencia y responsabilidad por parte de fabricantes y la sociedad en su conjunto. El plan estipula, desde su puesta en marcha, un plazo de 10/12 años (con bajas progresivas porcentuales cada 3 o 5 años), para reducir totalmente el relleno sanitario.[6] Finalmente el comienzo (si todo sigue según lo planeado) será a partir del segundo semestre del 2.012, en donde los vecinos porteños deberán sacar los residuos reciclables (secos) y los orgánicos (húmedos) en bolsas separadas, que depositarán en contenedores específicos.
Son cinco las empresas (CLIBA, AESA, NITTIDA, INTEGRA y URBASUR) que se disputan la licitación para las diferentes zonas de la Capital Federal, que deberán hacer una inversión fuerte en equipamiento de última tecnología, para los tratamientos posteriores a la recolección. Por su parte 13 cooperativas de cartoneros se presentaron para participar del concurso público para la recolección de la basura reciclable (papel y cartón), que retirarán para su posterior tratamiento. Según Diego Santilli, el Ministro de Ambiente y Espacio Publico porteño, esto permite “institucionalizar” a los cartoneros, evitando así que sigan abriendo bolsas en la calle y ensuciando el espacio público.[7]
Supuesta Libertad de Expresión en Argentina: como nunca antes en nuestro país, hoy en día, uno de los temas planteados –y plantados- en la agenda nacional y mediática argentina, es la Libertad de Expresión. Pero casi todo el tiempo, de lo que realmente se habla, es de la Libertad de Empresa. Y aquí el tema es clave. Si leemos el artículo 14 de la Constitución Argentina[8], podemos referenciar que todos los habitantes de la Nación tienen derecho a “publicar sus ideas por la prensa sin censura previa”; y salvo en contadas oportunidades (en donde nos sobrarían varios dedos de una mano), podemos escuchar o leer que algún periodista o comunicador opine o comente sobre un hecho que no beneficie a su patrón mediático -sea en programas televisivos, radiales o en los diarios oficialistas; como así también en los que pertenecen a Corporaciones Concentradas de Medios-.
Asimismo, el hipócrita y contradictorio reclamo de falta de libertad de expresión -en momentos en donde cualquier Periodista (oficialista o no), puede decir cualquier cosa; y en donde cualquier Medio (opositor o no), puede repetir hasta el hartazgo lo que quiere que resalte en la agenda del día-, es una muestra que la ausencia de ésa libertad no está en pugna entre Opositores y Oficialistas, sino tal vez tengamos que buscarlo por dentro de los conglomerados periodísticos, o en la propia autocensura que se realizan los comunicadores, cualquiera sea el motivo de esta.
Mi utopía
Una de las grandes utopías sociales, es que todo habitante de este planeta se asegure la comida, la vivienda, la salud, la educación y el trabajo (no exactamente debe ser en ese orden). Esos cinco puntos, son la base de la igualdad de oportunidades en esta modalidad capitalista que vivimos, pero creo que lo sería en cualquier otra también.
La comunicación y la puesta en marcha deberá encararla el Estado (licitando y promoviendo la participación privada en la generación de nuevos emprendimientos y empleos), con la participación de todos los partidos y/o representantes políticos; no importando quien la empiece y quien la culmine, sino como un Proyecto Nacional, en donde el mayor agente controlador sea la propia sociedad, que tenga como horizonte utópico la concreción del proyecto.
Y una de las cosas importantes a tener en cuenta, es que estas cinco variables se complementan, haciendo que unas y otras se fortalezcan, y permitiendo que la rueda imaginaria del consumo capitalista funcione a la perfección. La construcción de viviendas, con sus hospitales, escuelas y edificios públicos a lo largo de todo el Territorio Nacional; además de un techo para cada familia y/o habitante, generará empleos en abundancia (desde la construcción y planificación hasta las nuevas oportunidades laborales en establecimientos públicos administrativos, educativos y de salud). Por supuesto que todo esto hará que el consumo sea mucho más alto en todos los niveles. Y el punto que faltaba, la alimentación, estará cubierto en este sentido. La lógica indica que a mayor poder adquisitivo, el gasto y el consumo son mayores. Eso sí, tanto el Estado (con las diferentes administraciones que gobiernen en cada período), como así también los empresarios privados y la sociedad toda, deberán empujar y hacer bastante fuerza para que el movimiento de aquella rueda no se detenga, hasta alcanzar el objetivo planteado.
Entonces, si pensamos a la utopía como movilizador de los agentes de cambio de nuestra sociedad, no estaría mal afirmar que lo importante de la utopía, es ella misma. Ser utópico nos diferencia del resto, de los que no sueñan, o ni siquiera lo intentan. Nos hace ser amantes de la trama más allá del final de la historia; de disfrutar del camino -y hacer el intento de andarlo-, y no simplemente llegar a la meta. Y no nos estamos olvidando de los fines, que son valiosos; pero lo resaltable es la utopía como movilizadora, como el corazón que late en la esperanza y en el anhelo de lograr los sueños que beneficien a la mayoría.
Y lo planteado anteriormente, sobre los 5 puntos (comida, vivienda, salud, educación y trabajo asegurado para todos) que cambiarían totalmente la sociedad actual y modificaría de cuajo las relaciones de dominación -hasta aquí- perpetuas; es una de las tantas utopías, y es también la mía. Parece fácil, pero también parece utópico. No esta demás soñar e intentar ése futuro.


[6]  Mas información en el sitio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires http://www.buenosaires.gov.ar/areas/med_ambiente/basura_cero/
[8]  Artículos relacionados con Libertad de expresión  http://legislaciones.item.org.uy/index?q=node/323

martes, 15 de marzo de 2011

Sin grises no vamos a ningún lado


Creer que estar con unos o apoyar a otros, nos va a llevar a un sitio seguro, es sencillamente inútil; mas aun, si mediante la violencia (física o verbal) intentamos imponer nuestro pensamiento. Esa actitud, con lo ocurrido en las últimas décadas en nuestro país, puede llegar a sonar un poco cavernícola, de pensamiento ya fosilizado, de que realmente no entendimos nada. Si la única victoria en esta batalla es ser totalmente blanco o negro, y aceptar todas las miserias y los sapos, en pos de ese encuadramiento; creo que la construcción de un mundo un poco mejor esta todavía fuera de nuestro alcance. Y la edificación de la Argentina, ya con 200 años de historia, sigue tropezando con la misma piedra (político-económico-social) para caer cada cierta cantidad de años en ese pozo oscuro y pantanoso que no nos deja crecer como Nación ni como Patria, pero por sobre todas las cosas, como Sociedad totalmente amalgamada.
     Los intereses netamente monetarios, ya sean nacionales como internacionales; más las ansias de poder hegemónico y monopólico de los distintos actores de la esfera política-empresarial-sindical, hacen que los habitantes del suelo argentino estén cada vez mas dispersos y quebrados como grupo social (en donde florecen la xenofobia, la homofobia y la diferencia de género). Y la gran mayoría de la población, los habitantes que pertenecen a las clases media-baja y baja (sin dejar de lados a indigentes o personas fuera del sistema laboral), son los realmente perjudicados con estas políticas de corte neoliberal que comenzaron en la década de los noventa en América Latina, y que 20 años después y con lavada de cara incluida, hacen que sigamos discutiendo por el hambre, la falta de trabajo y la mortalidad infantil en una Argentina que le vende alimentos al mundo, pero mata de hambruna  a sus habitantes.
Los extremos, es sabido ya a esta altura de los acontecimientos, nunca condujeron a niveles eficientes, éticos ni confortables para ninguna sociedad o cultura. Entonces una de las posibilidades en el abanico de oportunidades, es saber apreciar y discriminar lo bueno y lo malo, lo correcto y lo que no lo es, lo que beneficia a la gran mayoría o lo que hace felices a unos pocos. Este emprendimiento no será nada fácil, porque hoy en día, las voces mediáticas que trabajan a favor de distintos intereses,  impactan de manera grosera en los pensamientos y las ideas de cada uno de nosotros; hasta formar realidades paralelas, crear fanatismos y extremos rabiosos, o lo más importante: edificar nuevas ideologías en donde antes ni se pensaba en ellas. Esto es extraño, raro de comprender, y hasta nos puede sorprender; pero lo más rescatable de este estado de situación es que, por fin, estamos hablando, debatiendo y compartiendo ideas o posturas sobre la política, la economía y las acciones sociales de nuestros gobiernos. Y esta discusión es masiva y se expande en todo el territorio nacional.
     Desde que la disputa entre el Kirchnerismo y las Empresas de Medios se puso en marcha a partir de la intención de promulgar una nueva Ley de Medios Audiovisuales en 2009 (¿o fue un año antes, en 2008, con el Levantamiento del Campo ante las Retenciones?), los diferentes actores -ya sean políticos o empresarios, y también ciertos híbridos que intentan disfrazarse de uno, pero son lo otro- usufructúan a los voceros de cada bando para que distribuyan y hagan circular el modo de pensar y la información que se tiene que tener (creando una fabulosa agenda que no deja de mutar en todo momento), en donde los mas perjudicados y favorecidos en un mismo instante paradójico, somos los espectadores de este carnaval. Perjudicados porque somos la carnada y el anzuelo, somos la carne de cañón en esta guerra desenfrenada. Pero también favorecidos, porque la disputa hizo que cada soldado se muestre tal cual es, con miserias incluidas, y sin poder resistir ningún tipo de archivo, quedando así en evidencia en los diferentes shows político-mediático que aparecen a toda hora y en cualquier canal televisivo, a merced nuestra y de todos.
     Y no olvidemos algo muy importante: esta disputa es por Poder y por Dinero. No creamos en la ilusión de contar la realidad o intentar imponer un modelo diferente. La realidad es una sola, y nunca es la que los diferentes medios nos cuentan, sino que eso que nos relatan no es otra cosa que lo que ellos opinan sobre la realidad, y lo que los grupos empresariales (por diferentes intereses) quieren que nosotros creamos. Y para imponer un modelo realmente diferente, a lo primero que debemos apuntar es al hambre, a la falta de trabajo y vivienda, y a mejorar la educación y la salud. Y la fuerza y la celeridad deben estar puestas en esos cinco ítems. 

Los diferentes participantes mediáticos

     Un punto importante en la actualidad es el papel, como ya mencionamos, que están cumpliendo los Medios de Comunicación Masiva; y más específicamente las voces que se levantan como punta de lanza en esta disputa de Unos contra Otros. Podríamos nombrar sólo algunos que sirvan como ejemplo: los programas de televisión 6-7-8, TVR y Duro de Domar (el tridente del productor Diego Gvirtz, ligado al Kirchnerismo en los últimos años), o el mismo Bajada de Línea de Víctor Hugo Morales (aunque este es el único programa político que no sigue las agendas impuestas, y que por el contrario, impone temas relevantes para la sociedad); los diarios Tiempo Argentino y el mítico Pagina 12; y el programa radial La Mañana también de Morales.  Todos ellos podrían estar en una vereda imaginaria ligada al Oficialismo.
     Por otro lado, desde la Oposición Mediática, obviamente todo el conglomerado Clarín (con su diario, su canal TN o el Canal 13-Artear de la TV abierta y sus emisiones radiales en Radio Mitre), con voces reconocidas e importantes que en esta lucha mediática comenzaron a perder valor y legitimidad por su repetición a destajo y sin conclusiones propias (es demasiado raro y poco ético que todos opinen de la misma manera y utilicen los mismos modismos y/o frases, en un ámbito en el que la propia opinión es un valor importante). En la misma dirección los diarios La Nación y Perfil; Magdalena Ruiz Guiñazú y Fernando Bravo con Alfredo Leuco desde la primera mañana y la tarde en Radio Continental respectivamente; como así también la emisora Radio 10, en sus diferentes voces y horarios.
           Todos ellos cansan. Tanto Unos como Otros no dejan de repetirse, intentado mostrar de qué lado están, pero perdiendo claridad, confianza, pensamiento crítico y la pizca de objetividad necesaria en el periodismo. Y no olvidemos que a los que no se cuadran a su lado, los tildan de Derechas o Izquierdas, de Oficialistas u Opositores, o peor aún: de blandos.

Nuestros políticos

     Otro apartado les corresponde a los políticos en líneas generales. Ya sean Oficialistas u Opositores, el papel representado en nuestra coyuntura nacional, nos aleja o nos acerca con respecto a sus referentes.
     Comenzando por el gobierno del Frente para la Victoria -que este año estará cumpliendo 8 años de gobierno-, hay buenas y malas para destacar. Sin duda los acontecimientos mas negativos y/o discutidos de los gobiernos Kirchneristas y que opacan su gestión, son: la intervención del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) en 2007; el intento de implementación de un nuevo sistema de Retenciones Móviles a las exportaciones de soja, girasol, maíz y trigo en 2008; la utilización del Futbol para Todos en 2009 como un reducto de mera Propaganda Política de la gestión oficialista; su contacto más que cercano con Hugo Moyano y la CGT (no hay que olvidar que todos los gobiernos que se tildan de peronistas utilizaron a los gremios y a los llamados “gordos sindicales” en su favor); y otros casos de menor envergadura. Pero también tenemos que reconocer méritos que hicieron diferente a esta pareja presidencial, por sobre el resto de los gobiernos democráticos de la historia argentina (ni hablar de los gobiernos militares de facto). Nombremos algunos puntos positivos, como: la promulgación de la Ley de Matrimonio Igualitario, y el proyecto de poner en discusión en la opinión pública la Ley de Adopción en 2010; la Asignación Universal por Hijo, y la Ley de Medios Audiovisuales,  ambos en 2009; la compra de Aerolíneas Argentinas y Austral por parte del Estado, y por otro lado el punto final a las AFJP en el 2008; la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología en 2007, el alineamiento con los países del Mercosur (creando un conglomerado frente al ALCA) en todo este período; como así también las políticas en Derechos humanos y la anulación de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida impulsada desde los primeros años en el gobierno de Néstor Kirchner; las políticas desarrollistas y del cuidado de la industria nacional, y otros puntos de menor relevancia.
     Asi mismo nos preguntamos ¿Cuál es el rol de la Oposición política en este tapete? Porque es innegable que el rejunte que hoy, año 2011, se hace llamar Oposición, inspira mas terror e incertidumbre que ánimos de cambio. Y más que nunca, el refrán “No nos une el amor, sino el espanto”, le calza perfecto a una gran porción de habitantes de la Argentina en la decisión pre eleccionaria, que pueden estar de acuerdo en muchas medidas que se tomaron en los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, o en desacuerdo en otras tantas; pero finalmente eligen el Frente para la Victoria como única opción potable, porque del otro lado esta el abismo. Y esta acción es mérito mas de la oposición que de los propios kirchneristas, porque al mirar los diferentes partidos o pseudopartidos opositores (esos que sólo se arman para una elección), o los representantes y cabezas de cartel que no ofrecen ninguna alternativa clara, ideas de campaña, ni simplemente aires de renovación;  queda claro que la Oposición Política no es tomada ni siquiera como el mal menor, sino que por el contrario, son resabios de los grandes males de las últimas décadas de la Argentina. Y este pase de factura, por parte de la población, puede quedar plasmado en las próximas elecciones presidenciales en Octubre de 2011.

¿Y el resto?

     A los votantes con algo de experiencia y memoria, solo nos queda recordar qué hizo o dijo cada uno de ellos, en momentos históricos previos de esta Argentina que en los últimos cuarenta años sufrió golpes militares, grupos paramilitares asesinos salientes de partidos políticos, hiperinflación, levantamientos carapintadas, venta indiscriminada de todo el patrimonio nacional en manos extranjeras, endeudamiento excesivo, muertes por represión ante protestas callejeras, miles de muertes infantiles por desnutrición, confiscación de ahorros, perdida del poder adquisitivo de los que menos tienen, promesas fallidas y devaluación, remarcación de precios, inflación no informada fehacientemente por el Estado, favoritismos a empresarios amigos del poder, etc. El etc. le pondría un punto final, pero los hechos que fueron destruyendo poco a poco al pueblo argentino no tienen límite, y no cabrían en las miles de páginas que podríamos escribir.
     Entonces, debemos abrir los ojos y no nos tenemos que dejar engañar por el circo mediático. Seamos memoriosos y exigentes con nuestros dirigentes. Y de una vez por todas comprometámonos con las ideologías, los debates y el intercambio de opiniones; sin por eso ofender o discriminar al que piensa diferente. No defendamos al blanco o al negro, simplemente por blancos o negros. Seguramente en los grises encontremos el rumbo que nos hará mejorar como sociedad, y ahí sí, avanzaremos a paso firme.

martes, 21 de diciembre de 2010

Choque de civilizaciones, Pluralismo y Multiculturalismo


Introducción
Hasta hace poco más de veinte años el mundo se dividía en dos. Capitalismo y Comunismo. Occidente y Oriente. Los Unos y los Otros. Y con la caída del Muro, se derrumbó esta mentira para instalar otra aún más grande: la centralidad de Occidente como único faro cultural a nivel planetario.
En el transcurrir de esos años de posguerra fría, como afirma Samuel P. Huntington, salieron a la luz los “cambios espectaculares en las identidades de los pueblos, y en los símbolos de dichas identidades”[1]. Y no sólo eso. Superada esa primera etapa de transición, en donde aparecieron esas nuevas identidades culturales; el cambio de milenio trajo consigo la identificación y la afinidad cultural; como así también la enemistad, la fractura y el conflicto de intereses a nivel planetario.
En este trabajo intentaremos mostrar como se fue conformando esta nueva era del ¿quiénes somos?, en donde “los seres humanos la han contestado, haciendo referencia a las cosas más importantes para ellos. La gente se define desde el punto de vista de la genealogía, la religión, la lengua, la historia, los valores, costumbres e instituciones”[2]. A su vez, la migración de grandes cantidades de personas de diferentes puntos del planeta (y diferentes culturas), hacia los centros neurálgicos de Occidente, trae aparejado una nueva prueba para los Estados que los reciben: aceptar la diversidad y la convivencia cultural.


El Verdadero Choque
Terminada la Guerra Fría en 1989, parecía que el Capitalismo había ganado, que Occidente se había impuesto, y que Estados Unidos era el triunfador. Y los fantasmas del etnocentrismo y la mono visión del mundo estaban de vuelta. Las diferentes nuevas culturas se estaban haciendo ver en los distintos puntos del planeta. Tribus, razas, etnias, grupos y naciones cobraban participación en este nuevo escenario político-social, y la otredad sería moneda corriente en momentos de identificación y diferenciación cultural.
En los noventa, el gobierno de Clinton, en Estados Unidos, hizo del estimulo de la diversidad uno de sus objetivos principales, pero el contraste con el pasado es llamativo. Los Padres Fundadores de la nación occidental veían la diversidad como una realidad y como un problema a fines del siglo XVIII; y los líderes políticos posteriores también temían los peligros de la diversidad racial, regional, étnica, económica y cultural. En el siglo XX nuevos grupos de pensadores conformarían el ala multiculturalista, cuestionando la cultura occidental desde el mismo núcleo de ella: la sociedad occidental. Por el mismo camino negaban la existencia de una cultura común, promoviendo identidades y agrupamientos raciales, étnicos y culturales. El movimiento multiculturalista indefectiblemente terminaría chocando con los defensores de la civilización occidental y del credo estadounidense. Ése sería el verdadero choque, según Huntington, dentro del sector americano de la civilización occidental, y el futuro de los Estados Unidos y el de Occidente dependen de que los norteamericanos reafirmen su adhesión a la civilización occidental, y esto significa rechazar los diversos y subversivos cantos de sirena del multiculturalismo”.[3]
En este nuevo mundo de identidades culturales (ya sean étnicas, nacionales o religiosas) que pueden florecer en cualquier momento y en cualquier lugar, en donde las afinidades y diferencias culturales configuran alianzas y antagonismos, como así también líneas de conducta; Occidente, y mas precisamente Estados Unidos, deberán comprender un par de puntos definitorios, en lo que respecta a su lugar en el mundo contemporáneo. En primera instancia, como advierte Huntington, “los estadistas sólo pueden alterar la realidad de forma constructiva si la reconocen y entienden”[4]. Y esto es una clara referencia a la gran dificultad para adaptarse, del gobierno estadounidense, a una “época en la que la política mundial está configurada por mareas culturales y de civilización”[5]. En segundo lugar, “la diversidad cultural y civilizatoria cuestiona la creencia occidental, y particularmente estadounidense, en la validez universal de la cultura occidental”. De manera descriptiva, esta creencia sostiene que los pueblos de todas las sociedades quieren adoptar los valores, instituciones y prácticas occidentales. Y de forma normativa, la creencia universalista occidental postula que la gente del mundo debe abrazar esos valores, instituciones y cultura porque representan el pensamiento más elevado, ilustrado, liberal, racional, moderno y civilizado del género humano”. En un mundo de conflictos étnicos y choque entre civilizaciones la creencia del universalismo occidental en la cultura es peligroso, porque se basa en un espejismo: el de la centralidad de Occidente en la historia universal[6].


¿Mono cultura?
Sólo un etnocentrista pudo haber llegado a pensar alguna vez que una cultura se impondría en toda la población mundial. Entonces, “los monoculturalistas a escala mundial pretenden hacer el mundo como Estados Unidos”[7], y esto es realmente un emprendimiento tan mentiroso como ciego; porque como señala Huntington, “En este nuevo mundo, la política local es la política de la etnicidad (…) La rivalidad de las superpotencias queda sustituida por el choque de civilizaciones (…) los conflictos mas generalizados, importantes y peligrosos no serán los que se produzcan entre clases sociales, ricos y pobres, (…) sino los que afecten a pueblos pertenecientes a diferentes entidades culturales”[8].
La solución a estos choques es simplemente la aceptación de la multiculturalidad a escala planetaria. En lugar de promover y exaltar lo que caracteriza la supuesta universalidad de una civilización, el requisito básico de convivencia cultural nos exige investigar lo que nos une, lo que nos es común a la mayoría. Como resumen podemos tomar  estas frases de Huntington: “En un mundo de múltiples civilizaciones, la vía constructiva es renunciar al universalismo, aceptar la diversidad y buscar atributos comunes”[9], y “…los pueblos de todas las civilizaciones deben buscar e intentar ampliar los valores, instituciones y prácticas que tienen en común con los pueblos de otras civilizaciones.”[10] El esfuerzo futuro en la búsqueda de la paz y la civilización esta en nuestras manos, y es encontrar un poco de comprensión y cooperación en nuestros líderes políticos, ideológicos e intelectuales. Si los seres humanos, con sus representantes a la cabeza, logran cumplir estos objetivos, no solo se le pondrá cierto tope al choque de las civilizaciones, sino que la civilización en sí, saldrá fortificada.

Distintos, pero unidos por la tierra
Las grandes migraciones a lo largo de la historia de la Humanidad fueron una constante. Y en su mayoría se debieron a que a gente huía de su lugar de residencia por causas extremas, como ser una guerra, un exterminio o enfermedades. Hoy en día estamos frente a movilizaciones masivas en un mundo multipolar, en donde “las distinciones más importantes  entre los pueblos no son ideológicas, políticas ni económicas; son culturales”[11].
Tanto en Asia, Europa, África, como América; la llegada de los inmigrantes en estas últimas décadas trajo aparejadas diversas controversias en los distintos niveles de la sociedad. Huntington señala que “la gente siempre ha sentido la tentación de dividir a las personas en nosotros y ellos, en el grupo propio y los demás, nuestra civilización y esos bárbaros”[12]; y la inmigración produce esa reacción en gran parte de los habitantes receptores, dejando recaer sobre aquellos los diferentes males que aquejan a su sociedad. Pero la negativa también se encuentra en los inmigrantes que se estacionan en el nuevo territorio y  una cultura diferente. “La cultura occidental está cuestionada por grupos situados dentro de las sociedades occidentales. Uno de estos cuestionamientos procede de los inmigrantes de otras civilizaciones que rechazan la integración y siguen adhiriéndose y propagando los valores, costumbres y culturas de sus sociedades de origen (los musulmanes en Europa, los hispanos en Estados Unidos)”[13].
Otro de los núcleos de diferenciación es la religión. Durante casi cincuenta años la cortina de hierro separó las aguas ideológicas en un mundo bipolar. En el siglo XXI, dejando esa simplificación de lado, nos encontramos con que “la revitalización de la religión en gran parte del mundo está reforzando estas diferencias culturales”, y de forma implícita y sin fronteras, “ahora es la línea que separa a los pueblos cristianos occidentales, por un lado, de los pueblos musulmanes y ortodoxos por el otro”[14].

Conclusión
Sería necio no querer saber leer el contexto cultural mundial. Ni nacionalismos ni universalismos conducen a buen puerto si nos paramos en éste abanico étnico planetario. Las diferencias son reales y palpables, y eso no debe ser un problema, sino por el contrario debe nutrir  con los elementos comunes a cada uno de nosotros, para construir una civilización mucho más rica y abarcativa.




[1] El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, de Samuel P. Huntington, Pág. 20
[2] El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, de Samuel P. Huntington, Pág. 22
[3] El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, de Samuel P. Huntington, Pág.368
[4] El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, de Samuel P. Huntington, Pág.369
[5] El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, de Samuel P. Huntington, Pág.370
[6] El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, de Samuel P. Huntington, Pág.372
[7] El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, de Samuel P. Huntington, Pág.381
[8] El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, de Samuel P. Huntington, Pág. 22
[9] El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, de Samuel P. Huntington, Pág.382
[10] El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, de Samuel P. Huntington,Pág.384
[11] El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, de Samuel P. Huntington,Pág. 21
[12] El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, de Samuel P. Huntington,Pág. 34
[13] El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, de Samuel P. Huntington,Pág.365
[14] El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, de Samuel P. Huntington,Pág. 23